martes, 17 de marzo de 2015

FORMALIZACIONES Y PESADILLAS


Formalizaciones... eso, en castellano, se llama inculpación, o imputación, o sea la acusación en buena y debida forma de la comisión de delitos a quién corresponda. No es lo mismo ser inculpado de delitos, que ser "formalizado por ilícitos"... La Lira Popular virtual de Jorge Lillo se solaza en la actualidad llena de ejemplos de la picaresca autóctona...
cana

DE CÓMO SE SUPERA EL NIVEL SOCIAL DE LOS IMPUTADOS POR LA JUSTICIA, SIN PERFECCIONAR –PARALELAMENTE– LAS CONDICIONES AMBIENTALES PARA COMODIDAD DE LOS INVITADOS. AL FINAL, RELATO DE UNA PESADILLA .

escribe Jorge Lillo

I
Esto es, sin duda, un avance,
un progreso, un adelanto
que se ve, de tanto en tanto,
cuando surge algún percance.
¡Tanto imputado elegante,
tan fachoso y bien bañado!
¡Tanto señor encumbrado
de la familia mercante
sentado en sillas picantes
y mesas de aglomerado!
II
Uno estaba acostumbrado
a pillos de mala facha
que se van a la capacha
de amarillo y esposados.
Debieran los magistrados
en honor a esos galones,
pedir les pongan sillones,
algunas sillas Valdés,
alfombras y limpiapiés
que hagan gratos los salones.
III
¡Qué cosas feas les dicen
–delante de toda gente–,
a estos pobres penitentes,
que tuvieron sus deslices!
No respetan sus raíces,
tampoco sus sacrificios
hechos para el beneficio
de toda la población,
que dan sentido y razón
a su vida de patricios.
IV
Y mire usted esos vasitos
de plástico, desechables…
¡Qué manera deleznable
de atender al interdicto!
No les dan ni un coctelito
en el break del mediodía
y manda Su Señoría
que almuercen en una hora.
Sin bajativo, señora,
no es justo ni hay garantía.
V
Por actuar como pandilla
les dictan la preventiva
y ¡pa’ dentro! en comitiva
como gente de gavilla.
El pueblo se maravilla
por la máquina montada
que no daba una puntada
sin burlar a papá fisco
y se quedaban muy Priscos,
con la tremenda tajada.
ENSUEÑO ANGUSTIOSO Y TENAZ
Soñé que estábamos muertos
y presos en el infierno,
sobre un buque sin gobierno
en un mar de desaciertos.
No había playa ni puerto
donde capear la tormenta,
que se abatía violenta
sobre tanto condenado
mirando, desesperado,
que se hundía la cubierta.
Aunqu’ éramos mayoría
nos controlaba sin pausa
un puñado honoris causa
que hacía lo que quería.
La gente se debatía
en medio de aquel estrago
pensando: –“¿cómo lo hago
pa’ salir de este pontón
con tierra de panteón
de la fosa donde yago?”–.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional Corporación para la
Integración de los Derechos Humanos 
del Servicio Militar Obligatorio
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

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