sábado, 27 de diciembre de 2014

PIÑERA: PROFESOR CIRUELA










Escribe Luis Casado
Primero que nada te ruego no considerar esto como una defensa del gobierno de Bachelet, Patricio Valenzuela pone los puntos sobre las íes en otro artículo y eso me basta.
Desde POLITIKA intentamos exponer otro modo de ver la realidad que nos ocultan día a día, y con eso ya tenemos bastante: darle la palabra a los ignorados, a los preteridos, a los ninguneados, es un verdadero apostolado como dijese en su día Horacio, nuestro querido amigo argentino.
Que cada palo aguante su vela pues, nosotros a lo nuestro.
Piñera, me refiero al del Banco de Talca, al cabrito que birló el negocio de las tarjetas de crédito, al capullo que exfiltraron hacia Argentina para sustraerlo a la demasiado indulgente justicia chilena que condena a los rufianes de las farmacias a seguir cursos de Ética, y a un pedófilo a cuatro años de libertad. Nos referimos al mismo que, incrustado en La Moneda y gracias a un fideicomiso ciego (cuando termines de cagarte de la risa sigue leyendo) dobló el monto de su fortuna.
Piñera, ese monumento al tráfico de influencias y a los negocios opacos, se permite criticar al desgobierno actual, estimando que “está cometiendo demasiados errores” (sic).
¿Qué? ¿A este gobierno se le ha escapado algún negociado? ¿Ha hecho algo en favor de los atorrantes? ¿Ha agredido con el pétalo de una rosa a los empresarios? ¿Le puso término al escándalo de la Educación tarifada? ¿Le cobra impuestos al riquerío? ¿Acabó con la estafa de las AFP?
No. desde luego que no. Nada de eso, Piñera no tendría como probarlo. Lo que pasa, según Piñera, es que el gobierno de Bachelet “está aplicando una ideología de un estatismo trasnochado y antiguo como si fuese una verdadera religión”.
¿Leí “religión”? De la parte de un menda que no sabía iniciar ni terminar un discurso sin encomendarse a dios, a la virgen María, a los santos apóstoles, y en particular a San Mateo, que en su día fue concesionario de la recolección de impuestos en Galilea por cuenta del ocupante romano, o sea una suerte de yanacona del Imperio… Cualquier semejanza con hechos contemporáneos NO es pura coincidencia…
¿Y la religión del lucro, Piñera? ¿Te dice algo? Lo del tuteo me lo pasas piola, no te vayas a incomodar, ocurre que a quienes me metieron las manos en los bolsillos no logro tratarles de otro modo.
¿No eras tú, Piñerita, el que ofreció un gobierno de excelencia? Lo que –habida cuenta de los resultados– debiese inducirte a un poquillo más de modestia, de reserva, de vergüenza propia.
No obstante, aprovechándote de ser una calamidad en territorio conquistado, en el Club Privado que llaman Chile, intentas construir un regreso a La Moneda con la misma desvergüenza que un cierto Ricardo Lagos, convencido, como él, que basta con hacer como el ET de los cojones, levantar un dedo hacia el cielo y musitar “Casa, casa…”.
Hay que padecer la prensa corporativa, al servicio del puñado de privilegiados que se reparte el país, para imaginar siquiera que alguien como tú, Piñerita, ose decir tantas sandeces sin que un periodista de verdad, uno digno de ese oficio, le contradiga, le oponga la realidad de cuatro años de un gobierno de principiantes en la tarea de dirigir los asuntos públicos, acostumbrados como estaban a mangonear en el sector privado.
Entre el interés general, y tu interés privado Piñerita, hay años luz, distancias siderales.
¿Cómo osas hablar de desigualdad, así fuese para enrostrarle a Bachelet su propia inconsecuencia, cuando no cesas de acumular pasta a costa de millones de hogares que se empobrecieron, se endeudaron y se hicieron aún más vulnerables durante tu propio desgobierno?
¿No fuiste tú, Piñerita, el que le ofreció un bono alimentario (sic) de 40 lucas a 1 millón 700 mil familias? ¿Resolviste el problema, Piñerita?
Un rufiancillo socialdemócrata europeo, Tony Blair, dijo alguna vez que la “memoria pública no dura más de siete a ocho días”, lo que permitía hacer lo que les saliese de las narices. Puede ser. Ahora Tony Blair cobra directamente de las multinacionales, como los nuestros.
Pero no hay que confiarse Piñerita. Ricardo Lagos, después de irse con “el amor de los empresarios”, no logró entusiasmar a nadie, y aún cuando todavía intenta subirse por el chorro no gana altura.
No te olvidamos Piñerita. No te olvidaremos. No pierdes nada por esperar. Tu inversión en este negocito de la política te va a generar pérdidas. Mala cosa. Sin querer darte consejos, busca en otro lado e intenta pasar piola. Mira como le va a Bachelet… podría ser tu futuro, solo que en peor.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

LO QUE PUTIN NO NOS CUENTA




La desinformación sobre Rusia, y sobre su asociación estratégica con China, le da a occidente la ilusión de estar ganando una guerra.
¿Y si con las sanciones económicas el tiro le saliera por la culata a los EEUU?
Lúcida reflexión del reportero Pepe Escobar...
putin-economic-sanctions

Lo que Putin no nos cuenta

Por Pepe Escobar
El autor es corresponsal itinerante para Asia Times/Hong Kong, analista para RT y TomDispatch, y un frecuente columnista de websites y emisiones de radio en los EEUU y Asia oriental. Suele ser traducido y difundido en varios idiomas por Tlaxcala. Pepe Escobar, RT -- http://rt.com/op-edge/215675-putin-economic-sanctions-us-oil/
La tormenta perfecta evoluciona en dos frentes; una guerra económica abierta – como un asedio por medio de sanciones – y un ataque concertado, encubierto, oculto, al corazón de la economía rusa. El objetivo de Washington es claro: empobrecer y debilitar al adversario y forzarle a inclinarse dócilmente ante los caprichos del Imperio del Caos. Que fanfarronea a propósito del sendero hacia la “victoria”.
El problema es que Moscú descifró impecablemente el juego, incluso antes de que Putin – en octubre, en el Club Valdai – identificase la doctrina Obama como: “nuestros socios occidentales” trabajando como practicantes de la “teoría del caos controlado”.
De modo que Putin comprendió claramente el ataque semanal del monstruo, en plan ‘caos controlado’. El Imperio dispone de un poder monetario masivo; de una gran influencia sobre los US$ 85 billones de PIB mundial, y el poder bancario detrás de él. Nada más fácil pues que el uso de ese poder por medio del sistema bancario privado que controla los bancos centrales para crear una corrida del rublo. Piense en el sueño del “Imperio del Caos” de reducir el valor del rublo en un 99%, arruinando la economía rusa. ¿Qué mejor camino para imponerle la disciplina imperial a Rusia?
La opción “nuclear”
Rusia le vende petróleo a occidente en dólares. Lukoil, por ejemplo, debiese tener un depósito en dólares en un banco americano por el petróleo que vende. Si Lukoil debe pagar salarios en rublos en Rusia, debe vender esos depósitos en dólares y comprar rublos en Rusia que serán depositados en su cuenta corriente. Eso sostiene el rublo.
La cuestión es si Lukoil, Rosneft y Gazprom están acaparando dólares en el extranjero, y ocultándolos. La respuesta es no. Y los mismo vale para otras actividades rusas.
Rusia no está “perdiendo sus ahorros”, como se relamen los medios occidentales. Rusia siempre puede exigirle a las empresas extranjeras instalarse en su territorio. Apple, por ejemplo, puede abrir una fábrica en Rusia. Los recientes acuerdos Rusia-China incluyen la construcción de fábricas chinas en Rusia. Con un rublo depreciado, Rusia puede forzar la instalación en Rusia de fabricaciones que de otro modo hubiesen sido situadas en la unión Europea; si no, esas empresas pierden el mercado. De alguna manera Putin admitió que Rusia debía haber exigido eso mucho antes. Este proceso – positivo – es ahora inevitable.
Y luego hay una opción “nuclear”, que Putin ni siquiera tuvo que mencionar. Si Rusia decide imponer un control de capitales y/o impone un “asueto” en el pago de amplias fracciones de deuda pagable a inicios del 2015, el sistema financiero europeo se iría al diablo, estilo Shock and Awe (término que significa algo así Golpear y Triunfar, o si prefieres una suerte de Blitzkrieg); después de todo, buena parte de los fondos corporativos y bancarios rusos fue suscrita asegurada en Europa.
La exposición (en el sentido de colocaciones financieras) en Rusia no es el tema per se; lo que importa es el enlace con los bancos europeos. Como me dijo un banquero inversionista americano, Lehman Brothers, por ejemplo, derrumbó Europa al mismo tiempo que New York, sobre la base de ese tipo de conexiones financieras. Y Lehman estaba basado en New York. Lo que cuenta es el efecto dominó.
Si Rusia desplegase su opción financiera “nuclear”, el sistema financiero occidental no podría absorber el choque de un default. Y eso demostraría – de una vez por todas – que los especuladores de Wall Street construyeron una “House of Cards” (un castillo de naipes. N del T) tan frágil y corrupta que la primera tormenta real la haría polvo.
A tan sólo un tiro de distancia
¿Y qué pasa si Rusia declara un default, haciendo de su deuda soberana de US$ 600 mil millones un glorioso burdel?
Este escenario se lee como El Amo del Universo diciéndole a Janet Yellen (presidente de la FED. N del T) y a Mario Draghi (presidente del BCE. N del T) que creen crédito en el sistema bancario para prevenir “daños inaceptables”, como en el año 2008.
Pero luego Rusia decide cortar el suministro de gas y de petróleo a Occidente (manteniéndolo hacia Oriente). La inteligencia Rusa puede crear un desorden sin fin en las bombas bencineras desde el Mahgreb al Medio Oriente. Rusia puede bloquear todo el petróleo y el gas natural bombeado en Asia Central. Resultado: el más gigantesco colapso financiero de la historia. Y el fin de la excepcional panacea del “Imperio del Caos”.
Desde luego este es un escenario apocalíptico. Pero no hay que provocar al oso, porque el oso podría ponerlo en escena en un abrir y cerrar de ojos.
Putin estuvo tan temperado, calmo, sereno – y deseoso de hurgar en los detalles – en su conferencia de prensa porque sabe que Moscú es capaz de moverse con total autonomía. Esta es – por cierto – una guerra asimétrica contra un imperio en delicuescencia aunque peligroso.
¿Qué están pensando aquellos minúsculos intelectuales que pululan alrededor de la inerme administración Obama?
¿Que pueden venderle a la opinión pública estadounidense la noción que Washington (y sus caniches europeos) afrontarán la guerra nuclear, en el teatro europeo, en nombre del fallido estado ucraniano?
Esta es una partida de ajedrez. El ataque al rublo suponía ser un jaque mate. No lo es. No cuando es desplegado por jugadores apenas aficionados al scrabble. Y no hay que olvidar la estratégica asociación Ruso-China. La tormenta puede estar amainando, pero la partida continua.


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

¿PATRIA O MUERTE?



¿Cómo interpretar la apertura de relaciones entre EEUU y Cuba? ¿Victoria de uno, derrota del otro? Esa parece ser la conclusión simplista y banal de unos y otros. La cuestión es mucho más compleja, y exige reconsiderar un par de dogmas que la ortodoxia se resiste a abandonar.
He aquí un rápido y somero análisis de Luis Casado, que propone algunas pistas desacralizadoras
patriamuerte

Parece más estimulante escoger la vida...

O nos hundimos en el precipicio…

“En Girón se proclamo el carácter socialista de nuestra Revolución…”
Fidel, conmemoración de la batalla de Playa Girón, 1981
"Se acabaron los plazos: o hacemos los cambios o nos hundimos en el precipicio"
Raúl Castro, diciembre 2011, ante el Parlamento cubano
En los discursos de Danton, Robespierre, Saint-Just, Marat, los hebertistas y otros revolucionarios, sería inútil buscar alguna referencia al “carácter” democrático-burgués de la Revolución francesa, o al “carácter” capitalista del modo de producción que dominaría la vida económica de ahí en adelante. En la producción literaria de los filósofos del Siglo de las Luces, aquellos conocidos (Voltaire, Montesquieu, Diderot, Condorcet, Rousseau, Kant… ) como los injustamente olvidados (Jean Meslier, La Mettrie, Maupertuis, Helvétius, d’Holbach… ), aun mas inútil.
Poco conscientes del rumbo final del profundo proceso de mutación del modo de producción que iba generando la llamada burguesía, sus inquietudes intelectuales y políticas, alimentadas por el despotismo (así fuese) ilustrado, no se concentraban en el “carácter” de una revolución que aun no se producía, sino en la afirmación de algunos derechos fundamentales, entre ellos el de la Libertad y la Igualdad, o bien en el necesario triunfo de la Razón.
La burguesía soñaba con asociarse a una nobleza venida a menos materialmente (en términos de riqueza) para fundirse con ella y disfrutar de sus privilegios políticos y económicos. Honoré de Balzac, en los 31 volúmenes de su Comedia Humana, describe con indisimulada fruición esos matrimonios de conveniencia, negociados como una transacción cualquiera, y destinados al fracaso .
Ni los pensadores de esa burguesía, ni sus líderes, perdieron tiempo en intentar caracterizar lo que venía como un período de construcción, -dirigida conscientemente por ella hacia objetivos explícitos-, de un modo de producción que sucedería como forma económica dominante a las que prevalecieron antes de su llegada al poder: el capitalismo.
Tampoco se encuentra nada parecido en la Revolución Americana, – y partiendo, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América–, cuyo objeto primero consistió en deshacerse de la dominación económica de la potencia colonial: Inglaterra.
Dicha Declaración pone el acento en lo que llama Derechos Inalienables: la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad. En ningún caso proclama un pretendido “carácter” democrático-burgués, o capitalista, de la Independencia de los Estados Unidos.
Por contra, su preámbulo afirma con fuerza el derecho del Pueblo a darse las estructuras de Gobierno que le convengan, y a eliminar cualquier forma autoritaria que intentase imponerse por sobre su voluntad:
“…cuando cualquier Forma de Gobierno deviene destructivo hacia esos fines (los Derechos inalienables), es el Derecho del Pueblo alterarlo o abolirlo, e instituir un nuevo Gobierno”.
Para que no queden dudas, el último párrafo del preámbulo insiste:
“Pero cuando un largo tren de abusos y usurpaciones, que persiguen invariablemente el mismo Objetivo, manifiesta el propósito de reducirlos bajo un Despotismo absoluto, es su derecho, es su deber (del Pueblo), derrocar ese Gobierno y proveer nuevas protecciones para su futura seguridad”.
Muy prosaicamente, el Tea Party y los padres fundadores de la Independencia “americana” estaban más preocupados de no pagarle impuestos a su majestad George III que de calificar o caracterizar, – en términos conceptuales que nacerían posteriormente –, la revolución que estaban haciendo.
Puesto que en la visión “americana” la riqueza es el producto del duro trabajo y el premio de la voluntad divina, no hay ninguna razón de compartirla, así fuese con la madre patria.
Cuestión filosofía u objetivos de estructuración política, fue Thomas Paine, recientemente llegado de Inglaterra, quién abogó por el republicanismo como una alternativa a la monarquía hereditaria en su célebre obra Common Sense , la cual por lo demás tuvo poca influencia en las ideas del Congreso a propósito de la Independencia.
Su mérito principal fue el de provocar un debate público que hasta entonces nadie se había preocupado de estimular, debate que tuvo como consecuencia el apoyo popular y masivo a la Independencia. Como la de Chile y otros países del continente, la Independencia de los Estados Unidos de América fue obra de la oligarquía. El pueblo llano sirvió de carne de cañón en un proyecto político que no era el suyo.
¿Cómo, en efecto, proyectarse en el futuro para “caracterizar” el proceso que izaría a la burguesía industrial a los puestos de poder con conceptos que nacerían ex post? (Capitalismo, burguesía industrial, plusvalía, proletariado, clases sociales, etc.).
En su libro “Les Ultras des Lumières” el filosofo contemporáneo Michel Onfray aborda el tema:
“Cierto, imaginamos mal una historia del presente, aun menos una historia del futuro. ¿Pero, de qué pasado se puede hacer (escribir) la historia? Y sobre todo, ¿en qué momento? ¿Después de qué razonable plazo de enfriamiento del mundo? Lo que tiene lugar aquí y ahora porta potencialidades magníficas para lo que será. Pero nadie las conoce antes del flujo que permite el paso de lo virtual a lo real. Que la primera mitad del siglo XVIII portase en ella la Revolución Francesa parece no plantear ninguna duda. Pero después de los hechos. Y solemos pensar a posteriori el pasado, a la luz de lo que siguió. La escritura de la Historia es siempre una historia de escritura.”
Si adoptamos esta forma de ver la Historia y lo que luego constituye su descripción escrita, – sobre todo si respeta el ejemplo de Tucídides, historiador cuya escritura permite “ver” los hechos tal como ocurrieron–, la lectura de la frase pronunciada por Fidel Castro en Girón, el 19 de abril de 1981, “En Girón se proclamó el carácter socialista de nuestra revolución…”, adquiere una connotación muy particular: la de la escritura de la Historia ANTES de la Historia o, dicho de otro modo, la escritura de la Historia del futuro.
El socialismo no ES, el socialismo SERÁ. El socialismo será aquello que construiremos, al precio de innumerables sacrificios, de esfuerzos ciclópeos, contra vientos y mareas, a pesar de todos los obstáculos, venciendo a todos nuestros enemigos, en un proceso ininterrumpido, conducido por los dirigentes más esclarecidos, organizados en la estructura política más acerada, que encabeza la única clase social históricamente capaz de sobrepasar un sistema social construido sobre un modo de producción determinado, el capitalismo.
He ahí por la utopía.
No obstante, de ahí en adelante los “socialismos reales” (ya desaparecidos o en curso de desaparición) practicaron mucho más la ucronía, esa forma de ficción que reposa sobre el principio de la reescritura de la Historia a partir de la modificación de un acontecimiento del pasado.
Entre los elementos adulterados se cuenta la obra del propio Karl Marx, modificada, sesgada, falseada u ocultada, con el sano propósito de justificar tal o cual acción emprendida por los dirigentes del proletariado que condujeron la construcción de lo imposible de construir. En la Ideología Alemana (Karl Marx y Friedrich Engels – 1845-1846), los fundadores de la I Internacional escriben:
“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente.”
He ahí porqué no hay planos para la “construcción del socialismo”, definido como la primera fase de la sociedad comunista, por la simple razón que “El comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad…”, aunque ese ideal sea proclamado por los más ilustres revolucionarios.
Ya en la primera mitad del siglo XIX Marx y Engels habían resuelto la cuestión que ocupó a los bolcheviques durante la primera mitad del siglo XX: la posibilidad de construir el socialismo en un solo país. No. El socialismo no se construye. Ni en un solo país, ni en un grupo, ni siquiera a la escala de toda la humanidad.
Partiendo, no están los planos, habida cuenta que ni Marx ni Engels perdieron el tiempo intentando describir – a priori – un estadio del desarrollo de la humanidad que no podían ver en ninguna bola de cristal. Ambos eran filósofos, políticos, sociólogos, economistas, estudiosos de la cuestión social, pero en ningún caso adivinos de un futuro del cual no percibían sino algunos mecanismos esenciales, ampliamente insuficientes para determinar, ex ante, el destino de sociedades infinitamente diferentes, incluso después de dominadas por un único modo de producción que no hacía sino dar sus primeros pasos.
Resulta inexplicable que Stalin y Trotsky – y el conjunto del bolchevismo – se hayan enfrentado con tanta saña (durante décadas los “camaradas” se eliminaron unos a otros con un fervor digno de mejor causa) a propósito de una cuestión que sus inspiradores habían definido con lujo de detalles más de 60 años antes de la Revolución de Octubre.
“Esta suma de fuerzas de producción, capitales y formas de intercambio social con que cada individuo y cada generación se encuentran como con algo dado es el fundamento real de lo que los filósofos se representan como la «substancia» y la «esencia del hombre», elevándolo a apoteosis y combatiéndolo; un fundamento real que no se ve menoscabado en lo más mínimo en cuanto a su acción y a sus influencias sobre el desarrollo de los hombres por el hecho de que estos filósofos se rebelen contra él como «autoconciencia» y como el «Único». Y estas condiciones de vida con que las diferentes generaciones se encuentran al nacer deciden también si las conmociones revolucionarias que periódicamente se repiten en la historia serán o no lo suficientemente fuertes como para derrocar la base de todo lo existente. Si no se dan estos elementos materiales de una conmoción total, o sea, de una parte, las fuerzas productivas existentes y, de otra, la formación de una masa revolucionaria que se levante, no sólo en contra de ciertas condiciones de la sociedad anterior, sino en contra de la misma «producción de la vida» vigente hasta ahora, contra la «actividad de conjunto» sobre que descansa, en nada contribuirá a hacer cambiar la marcha práctica de las cosas el que la idea de esta conmoción haya sido proclamada ya cien veces…”
(Marx y Engels. La Ideología Alemana. El subrayado es mío).
En un texto escrito hace casi cuatro años, yo escribía:
“Lo que en la visión de Marx hace posible la transformación revolucionaria de la sociedad es precisamente la generalización en su seno de un modo de producción que entra en contradicción con el modo de apropiación del producto. Para que un nuevo régimen se abra paso pues, es preciso que el nuevo modo de producción sea dominante en el seno de la sociedad capitalista. Al respecto no se trata de ser quisquilloso con aspectos secundarios de la teoría, sino de restablecer algunos elementos esenciales sobre los cuales parece haber amplio consenso entre quienes apreciamos la obra de Marx. Los profundos cambios que deben contribuir a darle racionalidad al modo de producción deben poner en concordancia las formas sociales o colectivas de la producción, con nuevas formas sociales o colectivas de la distribución de la riqueza. En esa visión, la revolución socialista no consiste en cambiar el modo de producción sino en ponerlo cabeza arriba. ”
A riesgo de abundar en exceso en el intento de poner en evidencia la imposibilidad de construir un mundo real – y lo que es aún más, el “paraíso de los trabajadores”– a partir de un ideal, considero útil ofrecer aquí algunas líneas de “Capitalismo, deseo y servidumbre”, obra del conocido economista y filósofo francés Frédéric Lordon”.
Evocando a Spinoza (“El amor y el odio deben ser más grandes, a causa igual, hacia un objeto que imaginamos ser libre que hacia un objeto necesario” ), Lordon nos dice que:
“Spinoza toca allí el mecanismo afectivo que traza de entrada el límite de los constructivismos políticos, e indica a contrario la fuerza histórica del capitalismo (…). La posibilidad de asignación (en el sentido de atribución de responsabilidad) a una causa localizada y que se imagina libre (el partido, el Estado, el Gosplan) hacen de la instancia constructivista, identificable como tal y a la cual se le puede prestar una intencionalidad contingente, el punto de concentración de afectos de odio más intensos. Inversamente, las fuerzas del mercado capitalista, que no tritura los individuos con menos violencia, aparecen bajo la especie de ‘un efecto de sistema’, como tal inasignable (sin presunción de responsabilidad), sin centro, sin ingeniero deliberado, asimilable a una cuasi necesidad de la cual Marx hizo la esencia del fetichismo mercantil, y por lo tanto propicia a todas las estrategias retóricas de ‘naturalización’ , o sea de despolitización”.
Puede que este fenómeno explique que ninguno de los 25 millones de militantes del PCUS, ni ninguno de los 135 millones de miembros de los Sindicatos Soviéticos, haya salido a defender el producto de 70 años de su propio contructivismo político. La sociedad soviética, también llamada “socialismo real”, se desmoronó sin que nadie tirase un tiro allí donde la Revolución de Octubre, para imponerse, tuvo que hacer uso de las armas (toma del Palacio de Invierno, guerra civil, guerra antiimperialista, represión de los marinos de Kronstadt, etc.) .
El paraíso anunciado – del cual se inicia la “construcción” bajo la ilustre conducción de líderes iluminados – genera pues más odios que un sistema que parece surgir naturalmente, como resultado de un salto hacia la libertad, aun cuando esa “libertad” sea en realidad una nueva forma de sumisión, de explotación y de negación de los derechos individuales y colectivos.
Todo lo que precede me parecía necesario antes de plantear la cuestión central de esta nota: ¿a qué le abre la puerta la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los EEUU y Cuba?
¿Se trata de un gigantesco triunfo, de un paso adelante en la “construcción” del socialismo anunciado, o de la constatación del fracaso en ese empeño?
La idea del fracaso no la evoco a partir de las innumerables notas mal informadas y peor escritas de la prensa occidental, esa prensa empresa en búsqueda de lucro y desinformación, sino en las palabras del propio Raúl Castro en diciembre de 2010, y en el informe del Comité Central del Partido Comunista Cubano al VI Congreso que se llevó a cabo en abril del año 2011, con nueve años de retraso, y 14 años después del V Congreso.
Raúl Castro se había dirigido con una brutal crudeza a los miembros del Parlamento:
"El tiempo que nos queda es corto, la tarea gigantesca..." "Se acabaron los plazos: o hacemos los cambios o nos hundimos en el precipicio", dijo, sin medias tintas, el mandatario cubano.
¿A qué cambios se refería?
¿Cómo se explica que, después de sesenta años de “éxitos en la construcción del socialismo” bajo la dirección del propio Fidel, la isla estuviese a punto de “hundirse en el precipicio”?
¿Cómo comprender que después de sesenta años más de la mitad de la tierra arable estuviese abandonada cuando el 75 de los productos de alimentación son importados? (Informe del CC del PCC al VI Congreso).
¿Cómo aceptar que las críticas no tocasen ni con el pétalo de una rosa al “acerado partido” que condujo los destinos del país durante todo ese tiempo, aún menos a sus dirigentes máximos, y se concentrasen en los “ortodoxos y burócratas que frenan y obstaculizan las incipientes reformas”?
Reformas que apuntan mayormente a reabrir espacios para la actividad económica privada, a la inversión extranjera debidamente protegida y privilegiada en sectores como el puerto de Mariel, a una reducción de los trabajadores del sector público que se cuenta en millones de personas, a la introducción de mecanismos de mercado…. todo en nombre de la patria, la revolución y el socialismo.
El recurso que consiste en vestir las cosas con nombres que tienen un significado radicalmente opuesto no es ni privilegio ni exclusividad de los comunistas cubanos.
Sin embargo… cuesta asumir que el Congreso y el Parlamento se pronunciasen prácticamente a la unanimidad por reformas que abandonan definitivamente el rumbo mantenido durante más de seis décadas, para reintroducir el tan combatido capitalismo.
Sobre todo cuando las magras explicaciones a propósito de la desaparición de la URSS y el mundo del “socialismo real” tienen que ver con la escasa participación del pueblo en la toma de decisiones.
Señalarlo no significa condenar las reformas económicas. ¿Había alguna alternativa?
En China, hace ya muchos años, Deng Xiaoping había concluido en que “Poco importa que el gato sea blanco o negro, lo que importa es cace ratones”. La eficiencia y el pragmatismo en lugar de la ortodoxia.
Pero más allá del pragmatismo, Deng Xiaoping había comprendido un par de cosas:
a) No es posible pasar directamente de las cavernas a la sociedad superior por excelencia, el comunismo.
b) El socialismo y el comunismo no se construyen, sino que son el resultado de el agotamiento natural del capitalismo, cuando todas sus posibilidades de desarrollo se encuentran frenadas por el modo de apropiación de la riqueza.
Reintroducir pues al lobo en el gallinero no le generó ninguna crisis de fe. Vietnam también lo había comprendido, y al cabo de sólo cinco o seis años recuperó su autosuficiencia alimentaria, antes de transformarse en el primer exportador de arroz del mundo, así como de muchos otros productos alimenticios, mientras Cuba aún importa masivamente productos alimentarios que es incapaz de producir.
El tema ha dado pábulo a bibliotecas enteras de disquisiciones acerca del “papel del mercado en la edificación del socialismo”, controversia tan inútil como la de la construcción del socialismo en un solo país: el mercado no es un mecanismo asimilable al capitalismo, no es exclusividad de este modo de producción.
Mercado hubo antes del capitalismo, y lo habrá seguramente después del capitalismo. La cuestión no está ahí.
Para quienes hemos militado activamente a favor del socialismo durante toda una vida, la cuestión que se plantea es saber hacia donde vamos ahora, cuales son las formas de lucha política y social que pueden contribuir a devolverle la confianza a millones y millones de ciudadanos, al pueblo, en un futuro que no tiene porqué limitarse a entregarle el sudor, y el salario, a un puñado de multinacionales.
El sueño de la “construcción del socialismo”, alimentado por ese idealismo filosófico tan combatido por Karl Marx y Friedrich Engels, quedó atrás como lo que era: un callejón sin salida.
El imperio, consciente de desmejorar las opciones de sus multinacionales, estima ahora que más conviene abrirles las puertas de estos mercados que había bloqueado durante más de medio siglo. La agresión, el crimen, la mentira, fueron impotentes.
La nueva apuesta del imperio tiene que ver con la fórmula que ha funcionado razonablemente bien hasta ahora: el consumismo, las ansias de mimetismo con el primer mundo, el productivismo que agota las posibilidades de la Tierra, la acumulación egoísta y la riqueza sin fin para unos pocos (todos quieren ser parte de esos pocos… ese es el sueño que venden) y la miseria para los más (confiando en que precisamente uno no será parte de esos miserables).
Luis Casado, París, 18 de diciembre de 2014

Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

domingo, 7 de diciembre de 2014

LA LIRA POPULAR: BRINDIS DEL PUEBLO CHILENO POR EL DIARIO ELECTRÓNICO POLITIKA



DONDE SE REPRODUCEN LOS BRINDIS Y SALUDOS QUE HACE EL PUEBLO CHILENO QUE, POR FIN, SE VERÁ REPRESENTADO EN SUS INQUIETUDES Y ASPIRACIONES POR LA APARICIÓN DEL DIARIO ELECTRÓNICO POLITIKA
¡Brindo, –dijo un jubilado–
por este diario electrónico
que sin alardes histriónicos
hoy llegará a todos lados!
Un diario tan esperado
es un cuántico suceso
que se emite pa’l progreso
de la Verdad soberana.
Radiará cada mañana,
el POLITIKA, su seso.
¡Brindo primeramente
–dijo la dueña de casa–
porque sabré lo que pasa
en mi país, a mi gente!
El matinal indecente
que me trata como tonta
me tiene hasta la coronta
con su lengua cahuinera.
Ahora me haré casera
de POLÍTIKA y su impronta.
¡Yo brindo, si me permiten,
–Dijo, serio, un estudiante–,
para que este diario aguante
las presiones que aquí existen!
Sus electrones emiten
ideas claras, sin renuncia.
¡Esta es la puerta que anuncia
Que viene la juventud
A detener el alud
Que POLÍTIKA denuncia!
¡Yo también quiero brindar
—dijo un ñato en la oficina–
aquí baja su cortina
la prensa binominal!
Me parece a mí genial
que haya una voz antagónica
a tanta figura agónica
que nos miente cada día.
¡Hoy nos llena de energía
el POLÍTIKA electrónica!
¡Yo no quisiera ser menos,
–dijo un pequeño electrón–
y brindo con emoción
por todo el pueblo chileno!
Como ustedes, yo me apeno:
hoy se empeña lo económico
en crear un hombre biónico
en esclavitud eterna.
¡Nos saca de la caverna
El POLÍTIKA electrónico!


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

NAVIDAD











Es época de Navidad. Le rogamos no responder que ya lo sabe. No nos referimos a la tradicional fiesta religiosa transformada en el carnaval del consumismo, la oferta y la demanda, el crédito abusivo, la alegría algo forzada y el deseo irreprimible de hacer felices a nuestros niños.
Para eso trabajamos 12 horas diarias, pasamos un par de horas diarias en los transportes o en los atascos, e intentamos pasarle por encima a cualquiera con tal de beneficiar de una promoción o un aumento. No. Esta nota no va de adoración a Cristo, en su versión infantil del niño Jesús, María, José, el pesebre y toda la fábula promocionada durante dos mil años.
Es época de Navidad, decimos, porque el gobierno, comenzando por la primera mandataria, inició un festival de anuncios. Una línea de Metro por aquí (Santiago), otra línea de Metro por allá (Concepción), un teleférico en el norte (Iquique), y media docena de otros regalos que, como muchas otras cosas, se quedarán en el cajón de los proyectos abortados, o postergados, hasta nuevo aviso.
Si tocamos el tema del transporte público es porque la propia presidente señaló que es uno de cinco temas prioritarios para el país.Que Michelle Bachelet lo diga siete años después del lanzamiento del Transantiago en el curso de su primer mandato, no deja de tener salero.
En un momento en que la construcción de las líneas 3 y 6 del Metro de Santiago está empantanada en medio de oscuras maniobras tendientes a favorecer a unos perjudicando a otros (y sobre todo a los trabajadores), en que la explotación de las líneas existentes está sometida al albur de averías evitables, en que Transantiago a la agonía –después de tantos “arreglos”– no termina de morir sin ofrecer señales de mejoría, y en que –hay que decirlo– el propio Ministerio  de Transportes no logra gastarse la plata de sus presupuestos por falta de capacidad técnica, por insuficiencias de gestión, por incompetencia de sus autoridades, por ambigüedad institucional, por amarres que protegen los intereses de tal o cual empresa erigida en proveedora sagrada, o por lo que sea.
Anuncio pues, a falta de algo mejor. Una suerte de mala copia del Paraíso prometido por las religiones para después, con el fin de hacernos aceptar el valle de lágrimas en que nos tocó vivir ahora. Anuncios.
Georges Clemenceau, ese gran político francés de la primera mitad del siglo pasado, dijo una vez:“Se reconoce un discurso de Jean Jaurès (socialista) en que todos los verbos están conjugados en tiempo futuro…”
Y agregaba: “Ud. (Sr. Jaurès) tiene el poder mágico de evocar, con su varita mágica, palacios de ensueño… (pero) sus palacios de ensueño se desvanecerán apenas se pongan en contacto con la realidad”.
Salud, Educación, institucionalidad, justicia tributaria, Chile país desarrollado (sic), otros tantos “palacios de ensueño”, otras tantas calabazas transformadas en carruaje de princesa que se esfuman en cuanto dan las 12:00 de la noche, o sea apenas se ponen en contacto con la realidad.


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

CONGRESO NACIONAL DE CHILE, ENVIDIA DEL "ACTORS STUDIO"









escribe Arturo Alejandro Muñoz

El cine norteamericano y la televisión –además del concurso de nuestros políticos- han moldeado la aromática argamasa que sirve de cobijo y protección al sistema económico vigente.
Que el cine es una palanca de ideologización en beneficio de tal o cual sistema político, resulta innegable. Más allá de sus aspectos culturales y lúdicos, constituye una empresa de tamaño global, que genera miles de empleos y logra agenciarse millones de euros, dólares o patacones dorados.
Además, no bien fue llevado a la televisión logró cerrar un cuadro en el que la vieja cultura, la “cultura-culta”, comenzó a quedar sin espacio… lo que, por cierto, satisface a los dueños del dinero: tal situación adiciona –a calderadas– droga adormecedora a las mentes de millones de espectadores o “cerebros ociosos” como les llama un director europeo de TV.
Sin olvidar que esa cultura-culta tenía en su seno una mini sociedad atestada de saber elitista, la sociedad actual sólo puede moverse sin cargas ni nudos trascendentes.
La cultura del siglo veintiuno, sin bibliografías, apenas pesa, y la liviandad de su memoria nos señala que se trata de la “cultura de la velocidad virtual”. Los ilustrados odian ciertamente la ligereza pero, a su vez, son también odiados por sus descendientes inmediatos que privilegian lo superficial.
Digámoslo sin vacilación; el cine de hoy, cargado de efectos especiales, junto con la veloz comunicación globalizada, ha derribado las viejas compuertas que protegían la gran dársena donde yacía –casi enferma de inmovilismo– la otrora cultura-culta.

La nueva, la potente y mediática cultura actual se confunde con la forma en detrimento del contenido. Es más publicidad que oración.

Según Vicente Verdú –periodista, economista y escritor español– el antiguo mundo estaba representado por ‘maestros pensadores’ y ‘padres espirituales’, en quienes se concentraba el saber. Ahora, el conocimiento y el saber se expanden en todas las direcciones ocupando extensas superficies a la manera de una sinapsis, aunque (he aquí el meollo del asunto) la cultura pierde profundidad en beneficio de una trama vasta y caleidoscópica.
Eso, el cine, la televisión y los políticos lo captaron con asombrosa rapidez, adelantándose a sabios y académicos, permitiéndoles moldear la aromática argamasa que sirve de cobijo y protección al sistema económico vigente.
Nobleza obliga, es preciso reconocer que más allá de centenares de bodrios fílmicos nacidos en sus escenografías, 
Hollywood
sabe mucho de cine. Algunos de mis amigos –los más radicales– de seguro querrán engullirme aduciendo que el cine de 
Hollywood
 no es sino una forma más (y muy atractiva) utilizada por el imperio estadounidense para idiotizar a las masas engañándolas con el prurito de la ‘superioridad yanqui’.

Y yo aceptaré la fuerza de esa aseveración, que se asienta en la verdad, pero debo hacer un alcance que me parece oportuno: Hollywood tiene también un porcentaje nada desdeñable de filmes que han marcado pauta, sin discusión, en la filmografía planetaria.
Nuestro cine nacional comenzó con el nacimiento del siglo pasado. Salvo excepciones, le ha sido imposible despegar exitosamente. Recojo una frase del periodista René Naranjo, pues me parece que refleja con exactitud la realidad de nuestra filmografía: “El cine chileno es como un niño que nace pero que no puede crecer”.
¿Y si creciera? ¿Y si se alzara una estructura parecida a la que los italianos construyeron en Cinecitá? En ese ideal cinematográfico criollo el mundo vería a Lautaro, Caupolicán, Manuel Rodríguez, Portales, Prat, Balmaceda, compitiendo palmo a palmo con Custer, Sitting Bull, Billy the kid, Bonny and Clyde, Capone y otros.
Chile no sabe lo que se pierde careciendo de una industria como Hollywood. Actores sobran… especialmente para completar el reparto exigido por directores de películas con tramas de corrupción, robos, asaltos y traiciones.
Basta ir al Congreso Nacional para encontrar más de un centenar de hábiles personajes que sin haber pasado por una escuela de teatro (ni menos aún por el Actors Studio’) tienen experiencia suficiente, toda vez que vienen representando papeles de “gente buena” y teatralizando engañifas surtidas desde hace décadas.
En su esencia humana son justo lo que las tramas exigen: no les costaría “actuar”, bastándoles pararse ante las cámaras y ser lo que son.
¿No le parece clara la similitud y desea ejemplos concretos? He aquí algunos. En Hollywood, don Corleone era el capo de los casinos de juego y de la importación de aceite de oliva… Por estos lados los “fratelli” Zaldivarini y Longueirini son capos dei capi de la mafia pesquera.
¿Más ejemplos? Allá en Chicago, don Alphonso… acá en Providencia, don Cristián. En EEUU, Jesse James… en Chile, don Moreira. En el país del norte, destacan al Yeti, el hombre de las nieves… acá en Pelotillehue tenemos a “Yeta”, el hombre del ‘marepoto’.
Además, cuando Hollywood quiere reflejar en pantalla la peor de las maldades y mostrar la escoria del género humano, recurre a la figura de Adolf Hitler…
¿Y cómo andarían por estos rumbos las figuritas del Mamo y de don Augusto José Ramón? ¿Se da cuenta? Personajes sobran…
Y de los perros-perros.

Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com