sábado, 22 de noviembre de 2014

MES DE CIRCO


Hay fechas de las cuales es difícil, si no imposible, escapar. Así como hay generosidades sospechosas, evanescentes (sutiles, tenues, vaporosas),  fugaces.

Arturo A. Muñoz nos lo cuenta como suele hacerlo: con sabor.
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Mes de circos… y de Teletón, para felicidad de los alcaldes

En comunas rurales, a muchos alcaldes y concejales la Teletón les sirve como una magnífica “campaña electoral” que no requiere de presupuestos personales ni de apoyos financieros derivados de empresas… la Teletón se los entrega, gratuitamente
Escribe Arturo Alejandro Muñoz
Aclaro de inmediato que en este artículo no me referiré a la jornada de las ultra publicitadas “27 horas de amor” que dirige y encabeza Mario Kreutzberger, al menos no lo haré directa ni específicamente, pues la intención de redactar algunas líneas apunta hacia las situaciones que acaecen (suceden) en muchas comunas rurales cuando, avanzada la primavera, llegan los circos… y la Teletón.
En Chile existen 346 comunas y municipios, e igual número de concejos municipales, cuya conformación varía dependiendo de la cantidad de electores que cada comuna posea. Las más pequeñas del país cuentan con seis concejales, mientras que el resto de las comunas tienen un cuerpo colegiado con ocho o con diez miembros. El número total de concejales en el país es de 2.224.
Como puede colegirse, si incorporamos la cantidad de alcaldes existentes (346), tendremos un total de 2.570 individuos tratando de mostrarse ante el público, haciendo cualquier maroma que les reporte destaque y, por supuesto, mantener la ‘presencia’ que a la larga genera votos, sufragios. Es lo que de verdad les importa, pues el resto resulta ser mero paisaje.
En comunas pequeñas (sobre todo en las rurales) quienes mayores beneficios obtienen de asuntos como la Teletón, son los ediles. El evento de las “27 horas” no puede llegarles en mejor momento… a finales del año… cuando la proximidad de las fiestas navideñas y de las vacaciones de verano aromatiza los ánimos y reblandece las conciencias. Las emociones se encuentran a flor de piel, y los alcaldes (viejos zorros en los intríngulis de la política local) tienen claro que el lagrimeo y el sollozo, si se producen por ver cómo sufren otros y son bien ‘administrados’, reditúan significativas ganancias electorales. Es una magnífica maquila que no desaprovechan.
Uno de los principios básicos de la Praxiología señala que “la consecución de un objetivo no debe entrabar ni impedir la consecución de otros objetivos”. De esa laya, 2.224 concejales y 346 ediles recogen el fruto que cae del raleo político que emana de ese evento, alineándose codo a codo con las grandes empresas que colaboran a condición de obtener pingües ganancias económicas.
Con la Teletón, supuestamente todos “ganan”… desde los inocentes y muy necesitados niños que requieren con urgencia tratamientos médicos y apoyos especializados, hasta inversionistas, empresas, canales de televisión, animadores y… alcaldes y concejales.
También sale ganancioso el Estado, el gobierno de turno, ya que el disfraz solidario que cobija a la sociedad chilena durante esas 27 horas (y más), le permite un momento de respiro en medio de las trifulcas que agobian a sus ministerios (Transportes, Interior, Educación, etc.), e insuflan en la gente cierta conmiseración con los actos corruptos de la casta política y con las acciones fracasadas del oficialismo y de la oposición.
Después de todo, las 27 horas de amor deben llegar a cada una de las esquinas y áreas del país. ¿Ven? La Praxiología una vez más. Conseguir un objetivo no debe entrabar la consecución de otros. Y la Teletón responde eficazmente a ello.
Por eso, además, el accionar de alcaldes y concejales presentándose en los eventos locales para “recabar fondos en Beneficio de la Teletón” deviene en una especie de “campaña electoral” magnífica, ya que no requiere de presupuestos personales ni de apoyos financieros derivados de empresas… la Teletón los produce, gratuitamente, con televisión en cadena nacional, y con las calles a disposición de las autoridades comunales para presentarse ante su propio público local como “personajes de gran corazón, humanos, solidarios, y preocupados por el bienestar de la gente y de los niños”.
¿Qué estoy diciendo con todo esto? ¿Que la Teletón, más allá de la interesada, comercial y muy temporaria solidaridad de las empresas, es un asunto político que coadyuva en el mantenimiento del statu quo, beneficiando a los grupos partidistas asentados en el Congreso y en La Moneda, a la vez que potencia fuertemente a las autoridades locales en detrimento ostensible de personajes independientes que no cuentan con la posibilidad de aparecer mediática y públicamente cual ‘combatientes’ de la tristeza y del dolor?
Sí, eso estoy diciendo. Praxiología (conjunto de acciones con arreglo a imperativos preexistentes) pura.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

TRANSPORTE: LA MALA RESPUESTA




La crisis que afecta a los transportes públicos es profunda, y es nacional. 

Santiago no es la excepción, sino que amenaza con transformarse en la regla. 
Luis Casado describe algunos aspectos de un desastre que era evitable.
CostoTP

Lo que se puede construir con la misma cantidad de dinero...

La mala respuesta

escribe Luis Casado
Si fuese necesario señalar un índice confiable para probar el deplorable estado del transporte público en Chile, los candidatos abundan. Pocos, sin embargo, tienen la universalidad de los taxis colectivos, omnipresentes a lo largo y ancho de todo el país. El taxi colectivo, la mala respuesta al abandono en que durante más de cuatro décadas se ha dejado un servicio público vital.
Que cada cual se las arregle como pueda fue la reflexión que presidió la liberalización del sector durante la dictadura. Y de ahí en adelante, la política de transporte público ha consistido mayormente en no tener ninguna. Construir líneas de Metro en Santiago no constituye, per se, una política de transporte. A ratos se asemeja incluso a manotazos de ahogado intentando evitar una muerte segura.
Dejar podrir la situación tampoco constituye una política de transporte. La sobreabundancia de lo que se ha dado en llamar el “transporte menor” se ha transformado a la vez en una hoja de parra para ocultar el desempleo, y en respuesta inadecuada al incremento de movilidad que exige la economía del país. Acordar –o rehusar– permisos de circulación a los taxis ha sido durante décadas la más eminente función identificable de los Seremis de Transporte.
Ya instalados, y fuertes de su increíble número, los propietarios de taxis y taxis colectivos reclaman para su actividad el mismo estatuto que los transportes colectivos, como si el síntoma de una enfermedad pudiese adoptar las cualidades del remedio.
Su representante reconoce en la TV que en ningún otro país del mundo se conoce tal proliferación de vehículos inadecuados, inadaptados, generadores de contaminación y saturación del tráfico urbano, tan poco eficientes para el transporte masivo como los rick-shaws y los tuk-tuks.
De paso el representante de los “colectiveros” dice una gran verdad cuando –evocando el eventual fin de su actividad– pregunta cómo y quién le daría trabajo a esas decenas de miles de conductores que suelen transportar una o dos personas, cuando no circulan vacíos, o no están parados esperando algún cliente eventual. Al hacer la pregunta dice claramente que la proliferación de vehículos improbables fue un emplasto de mostaza con el que se remedió la cesantía.
Pero el empleo… es otro tema. El transporte público no puede por sí solo resolver la cuestión del pleno empleo.
Ordenar el transporte público exige reducir las flotas de taxis, y privilegiar el “transporte mayor” cuya dimensión industrial permite imaginar ciudades más amables, menos contaminadas, servicios más confiables, tarifas accesibles para una población vulnerable que constituye una clientela cautiva, y adoptar medios de transporte modernos y eficientes que han sido masificados hasta en África.
Más de 15 tranvías de última generación sólo en Argelia, para no hablar de Marruecos. Un moderno Metro ligero (SMLT) circula en la capital tunecina desde hace ya treinta años, con tarificación integrada con el TGM (tren Tunis-La Goulette-Marsa) y los autobuses urbanos. En Rwanda, poco después de la guerra civil y las masacres contra la etnia tutsi (1994), la capital Kigali implantó un sistema de cobro electrónico de pasajes que funciona muy bien y que nadie ha clonado. África del Sur aprovechó la Copa del Mundo 2010 para remplazar miles de pequeños vehículos por redes de verdaderos autobuses modernos y ecológicos: el Rea Vaya Bus Rapid Transit en Johannesburg y el Nelson Mandela Bay Rapid Public Transport. Son sistemas de tipo BHNS (autobuses de alto nivel de servicio) cuyo coste es 16 veces inferior al de un Metro y cuya calidad es propia del primer mundo al que tanto ansían pertenecer quienes dirigen nuestro país.
Mientras tanto Chile, con talante de nuevo rico, construye líneas de Metro cuya eficiencia no se puede negar, pero que cuestan un ojo de la cara. Luego, para hacer economías de cabo de vela, se terceriza el mantenimiento, la venta de boletos, la seguridad, la limpieza… con los resultados de todos conocidos.
En materia de transporte público desde hace cuarenta años –dictadura y gobiernos “democráticos” confundidos– ha sido urgente esperar. Más urgente aún generarle algún negocito a tal o cual generoso financiador de campañas presidenciales.
Bloqueando otras soluciones técnicas infinitamente menos onerosas que las líneas de Metro, y sobre todo generalizables a la escala de todo el país.
Hasta que de repente queda en evidencia la incoherencia, la incompetencia, la incuria y el desorden.
A tal punto que no se logra ni siquiera conducir convenientemente la construcción de las líneas 3 y 6, generando conflictos con proveedores y trabajadores, y organizando aquí o allí licitaciones de dudosa transparencia.
En medio de este desastre, los “colectiveros” buscan transformar la calabaza en carroza de princesa, y exigen lo que el Estado ya le distribuye generosamente a algunos concesionarios sin reclamar nada o muy poco a cambio: dinero.
Pero gastar dinero tampoco constituye, per se, una política de transporte público. Ni tampoco los conocidos anuncios de realizaciones que llegarán –si llegan– muchos años después que se haya dejado el poder.
Dejarle la tarea al gobierno que sigue: ese parece ser el único elemento común del biombo con que se oculta la incuria en materia de transporte público, mientras millones de usuarios padecen servicios malos, muy malos, y caros, demasiado caros.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

1 MINUTO POR LOS 43


El dolor sigue ahí... como la incredulidad y la indignación. Un magnífico texto de Aldo Torres Baeza para que haya un minuto de humanidad entre los humanos...
MissingstudentsAyotzinapa

1 minuto del mundo por los 43 de México

escribe Aldo Torres Baeza
Jodorowsky da una conferencia en Japón. Cuenta una historia: a un monje budista le piden dar un discurso. El monje calla, y bajo su impenetrable silencio se filtra el cantar de los pájaros. Tras unos segundos, el monje dice: listo, ya di mi discurso. Galeano dice que sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando. 

Sí, a veces el silencio expresa más que una palabra.

Sin embargo, este mundo, jodido mundo que animamos a diario, jamás está en silencio, ni menos quieto, siempre gira en sí mismo, como un trompo perforando el oscuro telón del infinito. Ya el año 2003, Eric Schmidt, director de Google, afirmaba que en toda la historia de la humanidad se habían creado 5 Exabytes de información. En este mundo, esa misma información se crea en 2 días, ¡¡dos días! Y seguimos sometidos por esta sobredosis de información, por esta inflación palabraria, siempre, a cada instante, todos: cuando, por ejemplo, duerme una mitad de la humanidad, despierta la otra mitad, y cuando duerme esa otra mitad, despierta la otra. Y así nos turnamos para multiplicar la información, día tras día, noche tras noche. Nunca para esta vorágine, este eterno tráfico de imágenes, palabras, sonidos, números, gráficos…
Pero, ¿sirve de algo esta eterna hiperactividad?, ¿somos mejores personas creando tanta información?, ¿tenemos sueños más limpios, almas más puras? En fin: ¿hemos creado un mundo mejor a partir de toda esa información?...
Bastarían un par de ejemplos para comprobar que no.
Y si…
Y si nos callamos, así como el monje, tan sólo por un minutito. Y si dejamos los teléfonos, y soltamos los dedos, y dejamos de esclavizar a los ojos. Y si le hacemos caso a Neruda, y aceptamos su invitación “a callar”, y nos quedamos en silencio, y estamos como ausentes, mirando desde lejos,
Por una vez sobre la Tierra 

no hablemos en ningún idioma, 
por un segundo detengámonos, 
no movamos tanto los brazos.

Quedémonos quietos, sin ensayar ningún movimiento, en las oficinas y los colegios, frente a las pantallas, en las plazas y las calles. Que hablen los pájaros y el viento, pero no nosotros. Por un minuto, sólo eso, nada más que un minutito. Y entonces así, bien quietecitos, guardamos un minuto de silencio planetario, un profundo y mágico minuto de silencio por los 43 de México.
Sería un minuto fragante, 

sin prisa, sin locomotoras, 
todos estaríamos juntos 
en una inquietud instantánea. 
Los pescadores del mar frío 
no harían daño a las ballenas 
y el trabajador de la sal 
miraría sus manos rotas. 
Los que preparan guerras verdes, 
guerras de gas, guerras de fuego, 
victorias sin sobrevivientes, 
se pondrían un traje puro 
y andarían con sus hermanos 
por la sombra, sin hacer nada.

¡Pero que no se confunda este minuto de silencio con la inacción definitiva! Eso sí que no. Porque luego, ya despiertos, nos organizamos entre todos para darle una gran patada en el culo a ese asqueroso sombrero de smog que nos cubre las estrellas. Y sacamos todo el plástico de los mares, y reforestamos el mundo, y coloreamos todas las paredes, y jubilamos a unos cuantos políticos corruptos, a los desdichados por indolencia, a los fabricantes de armas y los traficantes de sueños. Que un poeta nos guíe, por un sólo un minutito, porque…
Si no pudimos ser unánimes 

moviendo tanto nuestras vidas, 
tal vez no hacer nada una vez, 
tal vez un gran silencio pueda 
interrumpir esta tristeza, 
este no entendernos jamás 
y amenazarnos con la muerte, 
tal vez la tierra nos enseñe 
cuando todo parece muerto 
y luego todo estaba vivo.

Y ojalá así sea, que nos enseñe la tierra, y cuando todo parezca muerto, que nos sorprenda la vida, y estén vivos, los 43 estudiantes, vivos como el viento o las estrellas, vivos como la rebeldía que los reclama, vivos como el tiempo que nos atrapa, vivos como esta noche y su lámpara lunar, vivos como tú que lees y yo que escribo, vivos como sus padres que los buscan, vivos como el agua de las lágrimas que los lloran.




Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

¿TOLERANCIA? HAY CASA PARA ESO.....


Quienes vivieron en un país que no era el "suyo", saben de la imbecilidad de algunos nativos que, sintiéndose dueños de casa, discriminan, humillan, atormentan al afuerino... Ese tipo de nativo, subespecie humana que también tenemos en Pelotillehue... 

Daniel Pizarro, lo cuenta, como un puñetazo en el estómago.
humillacion

El mundo es ancho y ajeno

escribe Daniel Pizarro
Ayer echaron al conserje del edificio, el peruano Ricardo. Lo despidió la señora T, presidenta del comité de administración o como se llame. Ella es una exterminadora implacable de puestos de trabajo, no hay cómo darle en el gusto, no hay modo de ponerse en su impredecible cabeza para ser iluminado por la figura del conserje perfecto.
Y así han ido cayendo, uno tras otro, hombres sin rostro, desposeídos, los que no pueden ofrecer más que su disposición a permanecer de día o de noche en una caseta mirando cámaras de seguridad, abriendo portones y puertas, regando jardines ajenos, etc.
Ahora le tocó a Ricardo. Dicen que la culpa la tuvo eso que los chilenos llamamos wáter. Que estaba sentado ahí, suponemos, y que se demoró mucho rato, y que justo en esos instantes la vecina a quien habían dejado una llave en la conserjería vino a pedirla, y que no lo encontró en el momento justo, y qué terrible, qué escándalo, no estaba Ricardo. Porque estaba cagando.
Ricardo perdió su trabajo por ir al wáter, a cagar (porque orinar quita menos tiempo, bastante menos). Pero la señora T aprovechó de pasarle la cuenta, porque Ricardo no la convencía, por ser peruano, probablemente, y aindiado, o a lo mejor muy acholado.
Sé muy poco de este hombre; todo son conjeturas. Lo trajo al edificio su hermano Miguel, que también es conserje pero menos acholado. Miguel es nochero y lee novelas en los eternos ratos libres. Debe leer mucho más que todos los moradores del edificio. Y también habla bastante mejor que ellos.
Es curioso que Ricardo sea hermano de Miguel. No se parecen en nada. Cuesta entender lo que Ricardo habla; apoya sus palabras con unos gestos rudos con los brazos, como si estuviera espantando moscas. Mis hijos decían hablarle en “su idioma”, que es un castellano ceceado, y él se detenía a conversar con ellos y se reía de unos bigotes pintados con plumón o de un sombrero estrafalario.
No sé de dónde vino Ricardo. ¿De la costa? ¿La sierra? ¿La selva? ¿De algún suburbio limeño? ¿Miguel lo convenció de venirse prometiéndole un buen trabajo en el edificio o ya tenía trabajo aquí, algún empleo miserable? ¿Vivirán juntos los dos hermanos en algún conventillo de inmigrantes, en una pieza donde se hacinan diez personas? ¿Estarán aquí sus familias o allá lejos esperando el dinero que pueden mandarles?
¿Y por qué echaron a Ricardo?, me preguntan los niños, sorprendidos y con pena, sin conocer los hechos, intuyendo la injusticia y la arbitrariedad de fondo. En este país que “progresa” estrujando al máximo a sus habitantes, dejándoles un mínimo de aire para que parezca que son libres, que sus vidas no están hipotecadas, hay que ser niño, o volver a serlo, para detenerse a conversar con Ricardo.
No hay tiempo para ir al baño.


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

UN ABRAZO A NUESTROS NIÑOS


Aldo Torres Baeza nos invita a sacar la cabeza por la ventana para mirar el mundo real... Un texto excepcional que nos muestra la realidad de nuestra niñez... que tanto necesita... ¡no! no un smartphone... un poco de amor...
nene

Un abrazo a nuestros niños

escribe Aldo Torres Baeza
“Esos niños están muy solos” , así se llama la nota, la escribe Gabriela García. Ahí, la periodista relata el abandono de niños y niñas en el hospital San José. Cuenta que los niños nacen, nacen para ser abandonados en heladas e indiferentes paredes de un Hospital. Pasan meses hasta que los tribunales les pavimenten algún destino. Mientras tanto, Eduardo Jaar, sicoanalista del Hospital San José, decide regalares un abrazo, un abrazo con brazos que son brazas, las primeras brazas en abrazos de fuego. Así, quizás, la bienvenida al mundo es un poquito menos fría.
“Diego nació el 22 de junio a las 10:02 de la mañana. Pesó 3.055 gramos y midió 50 centímetros. Su madre no quiso amamantarlo. Tampoco lo vistió. Fueron las matronas las que le pusieron un pilucho donado. Dos días después del parto su madre accedió a visitarlo. Se sentó al lado de la cuna. Lo miró de reojo. Pero no lo tomó en brazos. Apenas la mujer recibió el alta médica, se fue del hospital. Sin Diego”.
Y ahí se quedó Diego, abandonado en un frío Hospital, como se quedan muchos otros niños. Eduardo Jaar, especialista en la siquis infantil, lleva 14 años observando el comportamiento de los bebés. De tanto mirar, de tanto abrazarlos, ya sabe que una adecuada contención en los primeros seis meses de vida es determinante en su desarrollo. “Según el médico, la soledad que experimenta una guagua abandonada, a la que nadie toca ni arrulla en sus primeros meses de vida, tendría un impacto muy severo en su desarrollo síquico futuro: desde gatillar una depresión o un trastorno de personalidad hasta cuadros de autismo o comportamientos delictuales”.
Como médico, como político, Salvador Allende entendió que una optima nutrición resultaría decisiva en la formación de los niños, por eso creó la JUNJI en 1970. Hoy, sin embargo, hemos pasado de la desnutrición a la obesidad infantil. Y así como antes la carencia a solucionar era la falta de comida, hoy, quizás, es la falta de afectos. Bien lo sabe el doctor Jaar. Bien lo saben las educadoras y técnicas de los jardines infantiles. Para niños que no tienen nada, ni nadie, un abrazo de “las tías” es decisivo en su formación.
Pienso en la labor del doctor Jaar, pienso en la labor de las educadoras y las técnicas. Pero también pienso en todos nosotros, en todos los demás. Y me pregunto: ¿qué hacemos los adultos, todos los adultos, por los niños y niñas más desprotegidos del país?
Galeano lo resume así:
“Niños son, en su mayoría, los pobres; y pobres son, en su mayoría, los niños. Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende”.
Niños víctimas de un sistema que multiplica a los pobres, pero que después prohíbe la pobreza. Contra todo, contra todos, ellos, los niños, los niños pobres, se las arreglan para aparecer debajo de un semáforo o en la entrada del metro, en medio de pasos apurados y ojos que no ven, buscan que un calendario o un parche curita se transforme en una moneda. El metro escupe y escupe gente. Los niños sueñan con el día en que, por fin, puedan comprarse los celulares, las zapatillas, o los autos que desfilan ante sus ojos. Victimas de un sistema que genera pobres que después prohíbe, y de una cultura que obliga a tener cosas, y una realidad que las prohíbe.
Victimas esos niños, niños abandonados, niños pobres, los niños de abajo, de bien abajo. Pero también los otros niños, los niños de la “clase media”, arrinconada por las deudas y paralizada por el miedo y la inseguridad, y en la atmosfera de ese miedo educa a sus hijos. Miedo a no parecer lo que se exige, miedo de perder el trabajo, de no pagar el colegio, el dividendo, el auto y el plasma.
En ese miedo crecen los niños de la clase media. Apenas pueden, sus padres le dan la iniciación a la vida, ahí, bien cerquita de las pantallas, comienzan los niños a preparar los ojos para asimilar todo tipo de violencias y frustraciones, entrenándose para presenciar la vida en vez de hacerla. A los pocos años, el niño creerá que la vida es eso que sucede en el marco de la pantalla, y no eso que está detrás de la ventana. Esa huella en el alma será irreparable. Pronto llegará la graduación como niños: el ansiado cumpleaños en el McDonald, su estomago, su pequeño estomago, ya estará preparado para tragar plástico disfrazado de comida, ese insulto a la comida de las abuelitas, esa aberración que llaman comida rápida.
A esas alturas, ya serán victimas del zapping y del fast food. Pronto del shopping.
De la mano de sus padres, como quien los conduce al matadero, cambiarán los paseos por el parque por los paseos detrás de las vitrinas, cambiando árboles por maniquís, y el oxígeno por el aire acondicionado. Y así se convertirán en mirones profesionales, ansiando algún día tocar lo que está detrás de la vitrina. Entonces estarán listos, cuidadosamente envueltos en papel de celofán, preparados por sus propios padres para ser tragados por las fauces del sistema: ya serán fotocopias del consumidor ideal, expertos en el arte de lustrar el metro cuadrado, deambulando entre las deudas y la farmacia, entre el plástico de las tarjetas y el plástico de la comida.
Aristóteles hablaba de la mimesis, decía que el primer signo de educación es la imitación. ¿Qué hacemos los adultos que imitarán los niños?, ¿qué ejemplo le estamos trasmitiendo?, ¿con qué moral podemos contarles cuentos de gallinas o pollitos, cuando tenemos a las gallinas y los pollitos sometidos a los peores suplicios?, ¿cómo podemos contarle el cuento de la Caperucita, cuando arrasamos todos los bosques? No podemos seguir engañándolos, con poco que les expliquemos, los niños comprenderán que se vive un feroz despilfarro en el mundo, comprenderán que es evitable la irracionalidad del consumo y su posterior desastre ecológico, la pobreza, la injusticia social, la violencia estructural de las sociedades, y un triste etcétera.
Y en fin, ¿qué mundo les heredaremos a los niños y niñas?...
Según revela la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en Latinoamérica y el Caribe sobreviven alrededor de 81 millones de niños pobres. Niños se reclutan para las guerras. Niños les disputan la basura a los cuervos en los grandes basurales.
“Mucho antes de que los niños ricos dejen de ser niños y descubran las drogas que aturden la soledad y enmascaran el miedo, ya los niños pobres están aspirando gasolina o pegamento”.
Son niños los que se abandonan en los Hospitales. Convencido de la importancia, el doctor Jaar los abraza. Pero debiésemos darle un abrazo común, un abrazo entre todos, y, así, darles otra bienvenida al mundo. Quién les dice a esos niños, niños abandonados, niños solos:
“Sabes, tú eres único, único e inigualable. Nunca existió otro como tú, con esa forma de pegarle a la pelota, con esa habilidad con las manos. Eres un milagro. Si te esfuerzas, si tienes constancia, puedes llegar a ser un Beethoven, un Whitman, una Gabriela Mistral. Yo te acompaño”.
Por eso es clave, y urgente, heredarles una educación de calidad. Esa es nuestra labor, ese es el modo en que los niños podrán modificar sus realidades. Pero no esa educación que procrea el mal –la victoria sobre sus compañeros y la competencia, por ejemplo– al enseñarlo como el bien.
Necesitamos una educación que compense la iniciativa individual y el trabajo en equipo. Como lo expresó Sábato en La Resistencia:
“Es urgente encarar una educación diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso perjudicará la vida futura y puede llegar a destruirla. ¡Lo que podría ser la enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie ha retenido, se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente necesidad de cuidar los mares y los océanos!”
Pero antes, debemos comprender nosotros, los adultos, lo que hacemos con el mundo. Somos nosotros quienes estamos desorientados, luego solo heredamos nuestra desorientación.
Abrazando a los niños, el doctor Jaar nos orienta. Debemos desaprender para aprender. Reaprender muchas cosas, lo que significa gozar, por ejemplo. Del mismo Sábato:
“Estamos tan desorientados que creemos que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero es un encuentro humano, un momento de silencio ante la creación, el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho. Gozos verdaderos son aquellos que embargan el alma de gratitud y nos predisponen al amor”.


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

SE NECESITAN ECONOMISTAS......TRATAR AQU


Nuestros amigos japoneses necesitan socorro y se trata de correr a ayudarles. 

¡Y hay urgencia! 
La parida de Luis Casado explica el porqué, el cómo y el cuando. 
Que aproveche...
bateau rose

Voluntarios chilenos entrenándose para impulsar la economía japonesa

Se necesita economista, tratar aquí

escribe Luis Casado
En el areópago de “expertos” que opinan de todo sin conocer ni el pato del silabario, sobresalen los economistas. Sobrevendidos, como se diría ahora, suelen venir a la TV a hacer el clown poniendo cara de enteraos y de quítate-de-ahí-que-yo-me-ponga.
Lo terrible es que serían tan necesarios si sirviesen para algo. Si no me crees, mira ver el caso de Japón. Cuando servidor recorría el mundo para ganarse el pan, los japoneses eran el cuco, nos iban a comer crudos, los potenciales colaboradores de cualquier invasión aseguraban doctamente que no servía de nada resistir, que más valía empezar a chamullar en plan Okinawa, Akira Kurosawa, Sayonara, Kimono, el puente sobre el río Kwai, Hokusai Shunga y otros nombres famosos para venderse mejor cuando llegase el día.
Luego, se escuchó un ruidito parecido al de un pedo suspirado, a un balón que se desinfla, o en estricto rigor a la queja de un bandoneón arrabalero (sí, sí… en Kioto también hay bandoneones, e incluso arrabales y arreboles) y Japón desapareció del mapa. En fin tu me entiendes, desaparecer, lo que se llama desaparecer, no, hacerse a un lado, dejar la primera plana, conformarse con el papel de figurante en una película que comenzaba a rodarse en chino, en hindi, y hasta en brasileiro… eso.
Cuando Japón enteró una década de recesión, los “expertos” hablaron doctamente de la década perdida. Cuando pasaron 20 años sin que Japón reaccionase a los remedios de caballo que otros “expertos” recomendaron para devolverle la vitalidad de ídem que había sido la suya, más de un economista boludo (pleonasmo) osó inventar la expresión “las dos décadas perdidas de Japón”, estos tíos no son muy inventivos, en casi dos siglos no han descubierto nada digno de interés, a pesar de los cual les dan un pseudo premio Nobel que consagra sobre todo la obediencia.
Para hacerla breve, estamos en la tercera década perdida para Japón y he aquí que esta mañana la prensa financiera (que es como la prensa generalista: no hay que creer la mitad de lo que dicen, y como la otra mitad es mentira…) anuncia que Japón se hunde en la recesión, en plan violento.
“Japón recayó en recesión en virtud de un nuevo retroceso de su PIB en el tercer trimestre (-0,4%), después de una contracción de 1,9% en el segundo, anunció el lunes 17 de noviembre el gobierno.”
¿Qué tal? ¿Te imaginas lo que diría un genio de la UDI si estuviese en la oposición japonesa?
Shinzo Abe, el primer ministro japonés, aún no se hace el harakiri, pero como le queda algo de dignidad, contrariamente a los que “ponen su cargo a disposición” esperando que no les pateen el trasero, llamará a elecciones parlamentarias anticipadas. Esto es como el tránsito intestinal: cuando hay que ir… hay que ir. Y no es para menos.
“En ritmo anualizado, el PIB cayó en un 1,6% entre julio y septiembre, mientras los economistas esperaban en promedio un crecimiento del 2%.”
Lo que te decía, los economistas suelen esperar el santo advenimiento, para luego poner cara de sorprendidos: “¡Ah! Las cifras son inferiores a las anticipaciones del mercado, arréglame esta cagadita…” Lo curioso es que las famosas anticipaciones las elaboran ellos mismos, maquillados de “expertos” para no despertar sospechas.
Si conoces la cuatro operaciones y la regla de tres simple, no entremos en el álgebra vectorial para no dar la impresión de hablar en jerga, la diferencia –el error– entre lo que esperaban los economistas y la realidad es apenas de un 3,6%... tasa con la que estarían felices en Alemania, Francia, los EEUU, y hasta en el otrora jaguar de Sub-américa.
Resumiendo, en Japón necesitan economistas, pero del género apañao, de los que saben, de los que osarían hablar de economía real sin babear a propósito de las “externalidades positivas o negativas”, ni de los “paraígmah” que cambian. ¿Captas?
Yo no sé qué hacen los mendas de Linkedln, de Laborum y otros émulos de los tratantes de negros que antaño le buscaban pega a los africanos. Su eficacia no conocía límites: negro que llegaba vivo al otro lado del Atlántico ¡encontraba laburo!
Ahora, guiados por un sentimiento solidario, por empatía, por caridad cristiana por último –a pesar de que los japoneses son mayormente shintoistas y budistas– Linkedln y Laborum, en colaboración con las excelentes universidades de Pelotillehue y el ministro de Educación, podrían enviar un cargamento de Ingenieros Comerciales y Economistas-y-Negocios (visto que así se llama la facultad de la U de Ch) para ayudar a los japoneses a recuperar lo que a nosotros nos sobra: líerahgo y competitiáh.


Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com