sábado, 16 de agosto de 2014

YO SOY EL DESCUEVE (y es poco decir.....)


El carnaval de auto celebración por la reforma al sistema electoral binominal tiene un gran ausente: el pueblo de Chile.
 Nos las están viendo... ¡una vez más!
bordel
Yo soy el descueve (y es poco decir…)
“Si el acceso al órgano representativo está reservado por la ley a ciertas categorías, hay que cambiar la ley para abolir esa ventaja o acordarla a otras. De entrada la transformación de la regla se encuentra sometida a la aprobación y al consentimiento de los mismos que se han beneficiado de ella, puesto que fueron elegidos en virtud de esa regla. Tal sistema equivale a someter la evicción o la ampliación de una élite dada a su propia aprobación.”
Bernard Manin – Principios del gobierno representativo.
“Si usted hoy dice que (…) se acabó el binominal, ¡se acabó la discusión de la asamblea-constituyente!”
Ricardo Lagos
Escribe Luis Casado
“On n’est jamais mieux servi que par soi même” dice le proverbio francés, lo que en lengua castellana quiere decir algo así como “Nadie te sirve mejor que tú mismo”. Álvaro Elizalde, impagable vocero del gobierno, se auto adjudica loas ditirámbicas con relación a la modificación del sistema electoral binominal: “Si salimos adelante con esta iniciativa vamos a tener democracia de calidad, democracia con mayúscula”.      ¡CHUCHA! ¿De verdad?
Por su parte –a nadie le amarga un dulce– el traga culebras Guillermo Teillier, que oficia de presidente del PC, declara: “Es el mejor proyecto de reforma electoral que se ha elaborado hasta ahora”.
Si con el sistema actual, con menos del 2% del voto popular el PC tiene seis diputados… ¡con el nuevo uno no osa imaginar los resultados! Ambas declaraciones justifican el título de esta parida: lo hago yo, ¿cómo podría ser malo?
La costra política parasitaria se sirve a sí misma una reforma que le va como un guante. ¿Tenemos que aplaudir? De paso aumentan el número de parlamentarios mejor pagados del planeta… ¿Reímos? ¿Lloramos?
Todo gracias a una “cocina” que reúne un amplio espectro de la costra parasitaria: sólo los últimos mohicanos de la UDI rehúsan rayarle la pintura al edificio tan bien construido por Jaime Guzmán y sus secuaces.
Jean-Luc Mélenchon tiene razón: la costra parasitaria no le teme a la izquierda (inexistente por lo demás), sólo le teme al pueblo. Todo lo que contribuya a evitar una Asamblea Constituyente, a impedir que se le restituyan al pueblo de Chile los derechos conculcados desde un cierto 11 de septiembre 1973, es el cemento que cohesiona un Parlamento de pachanga, esa asamblea ilegítima que se reúne –en un edificio mamarracho legado por la dictadura– para saber qué decidieron en casa de Andrés Zaldívar.
¿Tiene sentido entrar en los detalles de la reforma? ¿Vale la pena? 

Lo esencial es que una vez más el pueblo de Chile se queda afuera y se consolida, esta vez con la participación activa de los comunistas, un sistema concebido para hacer del pueblo de Chile un vasallo de lo que decide la élite.
¡Ah!, dirán Elizalde y Teillier, pero esto lo decide un Parlamento (de pachanga) elegido por votación popular. Justamente: no muy popular. La abstención, fenómeno que todos se meten en la pretina, muestra que los “representantes del pueblo” no atraen sino a una conspicua minoría.
¿Y a quién le importa? ¡A mí me importa!
A millones le importa, a esos que evitamos pisar los centros de votación en los que hay que escoger “una oferta entre otras”, como se escoge un papel higiénico entre tres o cuatro marcas, la mayor parte de las cuales proviene del mismo grupo industrial, dicho sea de paso.
Alguien atrajo mi atención sobre el común origen etimológico de las palabras “élite” y “elección”.
La palabra élite viene tal cual del francés “élite”, antiguamente (finales del siglo XII) participio femenino sustantivado del verbo “élire” (elegir). Primero designó el “acto de elegir” y más tarde lo “elegido”, significado que corresponde al uso actual. El verbo francés ‘élire’ viene del latín eligere, prefijado con e-/ex a partir de legere (recoger, leer), que contiene una raíz indoeuropea *leg- (recoger, colectar, también recoger por la palabra): λόγος [logos] palabra - λεκτός [lectós] lo escogido participio de λεγειν [legein = escoger y leer]).
El asunto no es neutro. Contrariamente a la sopa confusa que nos sirven día a día, la elección, de Platón a Rousseau y hasta el siglo XIX, siempre fue considerado el método de designación por excelencia de la oligarquía. Los patriotas americanos que se reunieron en la Convención de Filadelfia (1787) lo tenían claro a tal punto que rechazaron la simple idea que el elegido estuviese sometido a la voluntad de los electores.
Se impuso una forma de dominación que más tarde el economista austriaco Joseph Schumpeter describió con una claridad que encandila: “En esa concepción, los representantes no son los agentes encargados de poner en obra una voluntad popular expresada en las elecciones”.
¡No señor!
En esa concepción, la que predomina hasta hoy en este bello país con vista al mar, la costra parasitaria hace lo que le sale de los cojones.
Y luego te lo presentan como: “…el mejor proyecto de reforma electoral que se ha elaborado hasta ahora”.
¿Ya te conté que Guy de Maupassant –ese genial escritor francés del siglo XIX– tiene un cuento que relata la historia de un burdel? 

El título del cuento: “La casa Tellier”.




Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

jueves, 14 de agosto de 2014

MALAS PALABRAS


El fenómeno del calentamiento global tiene curiosos agravantes. Entre ellos un insospechado aporte de las vacas, que contribuye al efecto invernadero. Carlos Franz lo cuenta en una sabrosa reflexión que propone llamar las cosas por el nombre que tienen... En el país del "popó", del "líerahgo" y el "empo'eramiento", ¡es todo un detalle!
vacas 2
Malas palabras
escribe Carlos Franz
La forma más divertida de Apocalipsis que conozco es el diluvio de pedos. ¡Qué vulgar!, dirán aquellos que dicen “ventosidades”. Yo digo que es un fin del mundo terriblemente posible.

Las vacas y demás rumiantes de su tipo, al digerir lo que pastan producen mucho metano. Un gas que expulsan mediante abundantes pedos y eructos. El metano es veintiún veces más eficiente que el dióxido de carbono en la producción del efecto invernadero. Naciones Unidas estima que hay 1.500 millones de bovinos en el mundo. Cada vaca pedorrea unos 55 metros cúbicos de metano anualmente. Entonces, si las matemáticas no me fallan, cada año la atmosfera se espesa con unos 82.500 millones de metros cúbicos de pedos de metano. ¡Vacas y toros pedorreando contribuyen más al efecto invernadero que todo el transporte del planeta!
Y el futuro será aún más maloliente. Se teme que la demanda mundial de carne se incremente en dos tercios de aquí a 2050. Para atenderla será necesario agregar gigantescos rebaños a las ya enormes ganaderías que engordan –y se hinchan– en pampas argentinas o llanuras estadounidenses. Eso sin contar con los millones de herbívoros que rumian en las sabanas africanas, más las vacas sagradas que vagabundean por la India expeliendo sus venerables gases… El pronóstico huele mal: para mediados de siglo el planeta podría haberse convertido en un monstruoso invernadero pestilente y atronador.
Con razón, el Presidente Obama anunció en marzo pasado un programa para controlar urgentemente esta fétida amenaza. Pero, ¿cómo lo hará?, se pregunta uno. Volvernos todos vegetarianos sería un remedio peor que la enfermedad. Sólo hay que imaginarse a los 15.000 millones de seres humanos, que seremos por entonces, rumiando garbanzos y coliflores y luego… No. Es mejor ni siquiera imaginarlo. En ese humillante Apocalipsis el planeta acabaría como en el poema de T. S. Eliot: “This is the way the world ends/ Not with a bang but a whimper”. Sólo que sería mucho peor: todo acabaría no con un estampido, ni un quejido siquiera, sino con un pedo.
Y hablando de poemas… Los espíritus finos –que sin embargo hayan leído hasta aquí– se preguntarán acaso por qué el autor escribe de este tema malsonante, en lugar de recitarnos versos o hablarnos de “metafísica cubierta de amapolas”. Respondo: porque escribir tanto de lo alto como de lo bajo es una gran libertad de la literatura, que compensa su escaso poder. Y además también pueden hacerse poemas sobre el asunto, como aquel magistral soneto de Quevedo: “La voz del ojo, que llamamos pedo/ (ruiseñor de los putos), detenida,/ da muerte a la salud más presumida/ […] Mas pronunciada con el labio acedo/
y con pujo sonoro despedida,/
con pullas y con risa da la vida,/
y con puf y con asco, siendo quedo.”
De acuerdo, de acuerdo… Don Francisco de Quevedo cuando se pasaba, se pasaba diez pueblos, como dicen en España. Pero ¿no es genial eso de que la ventosidad “detenida, da muerte a la salud más presumida”? Hasta podría emplearse en una campaña de salubridad pública. Ahora que los gobiernos quieren quitarnos incluso la sal de la mesa, no estaría mal que nos compensaran con otras políticas más permisivas. Por ejemplo, junto a esos tétricos avisos reiterándonos que “fumar mata”, podrían instalarse otros que dijeran: “y guardarse los pedos también”.
Lo anterior no es del todo una exageración. Algo similar le ocurrió al gran astrónomo danés, Tycho Brahe. En octubre de 1601, durante un banquete ofrecido en Praga por un consejero del emperador Rodolfo II, Tycho sintió ganas de mear. Pero se aguantó porque le pareció descortés levantarse de la mesa. Plato tras plato, brindis tras brindis, hora tras hora, Tycho se aguantó… Hasta que se le reventó la vejiga y murió unos días más tarde. Antes tuvo tiempo para soplarle a su asistente –nada menos que Johannes Kepler– su epitafio: “Vivió como un sabio y murió como un tonto”.
Dios me libre de deducir que también son unos tontos quienes se aguantan los pedos durante las cenas. Sin embargo, Luis Buñuel fue incluso más radical. En su película El fantasma de la libertad la gente se esconde en los retretes para comer y se reúne en torno a una mesa para cagar (y conversar sobre la contaminación del mundo). Con perfecta urbanidad hacen en público lo que se nos ha enseñado a esconder y esconden lo que hemos aprendido a exhibir. Absurdo, si lo tomamos literalmente. Astuto, si lo entendemos como una crítica a nuestra educación represiva y contaminadora de lo natural.
Si es arriesgado aguantarse las ganas fisiológicas, también es ridículo reprimir los vocablos que las designan, velándolos detrás de eufemismos fruncidos. Cuando niño tenía prohibido decir pedo (o “peo”, como lo pronunciamos en Chile) delante de mis mayores. Debía llamarlo “pun”. Yo me negaba a esa ridiculez. Además intuía que era absurdo: la palabra no es la cosa. La palabra pedo no huele. De puro rebelde busqué su definición en el diccionario y luego, cada vez que oía u olfateaba una posible transgresión, preguntaba: “¿alguien se tiró una ventosidad expelida por el ano?”

Nadie podía acusarme de decir la “mala palabra”. Pero me castigaban igual.
Quizás por eso ahora me desahogo. Si de pronto el mundo se termina, asfixiado por un diluvio de pedos, lo menos que podemos exigir es llamarlos por su nombre.

Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

UN HALLAZGO QUE VALE LA PENA


Hace unos días se le rindió homenaje a uno de los pioneros de la televisión chilena, esa que no concebía ni la idiotez, ni la mediocridad, ni la farándula. 

Manuel Calvelo, uno de los pioneros, hizo uso de la palabra y dijo cosas que merece la pena escuchar, leer, aprender y no olvidar. Un pajarito nos envió el texto, que ofrecemos a nuestros lectores con mucho, muuuuucho placer.
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Discurso de Manuel Calvelo en homenaje a Máximo Gedda
En primer término quiero agradecer a su familia que me pidió que participara en esta ocasión para decir unas palabras. También quiero agradecer a Solari y a Carmen Gloria, por dejarme volver a un lugar en el que inicié mi vida productiva en Chile. El tema que nos convoca es un tema conocido para mi familia. Mi padre fusilado, mi madre encarcelada por más de ocho años, hacen que esta reunión no sea insólita. En general, más que leer me gusta decir, pero sentí que podía olvidar alguna cosa que pienso importa y, por eso, escribí este documento.
MAXIMO ANTONIO GEDDA ORTIZ. Algunos lo conocíamos por Máximo, otros por Toño. De Gedda tenía la firmeza, el rigor, la constancia. De Ortiz el cariño, la solidaridad, la fraternidad.
Pero casi siempre, cuando hablamos de otro hablamos de nosotros mismos, en este caso de Carmen y de mí. ¿Cómo lo conocimos? Cuando Jorge Navarrete me pregunta a fines de 1967 que haría yo para poner en marcha una televisión nacional chilena que, además de serlo, fuera universal, multicultural, integradora, que informara sin sesgos, que educara bien y no maleducara, que recreara sin caer en lo chabacano, mi respuesta fue inmediata: seleccionaría un grupo, mitad hombres y mitad mujeres, de diversos orígenes, desde la matemática a la medicina, de la danza a la sociología, del periodismo a la agronomía; que fueran firmes, pero no sectarios; solidarios, pero no estúpidos; cultos, pero no ratones de biblioteca; de mirada amplia, pero no dispersa; capaces de trabajar en equipo, pero no ser borregos, y le pediría a Manuel Calvelo que les enseñara a hacer televisión.
La respuesta de Jorge fue inmediata: hagámoslo así. Y Máximo fue uno de los participantes en el Curso de Formación de los Realizadores cuya función sería la producción de los programas que Televisión Nacional de Chile requería. Finalizado el curso integré a Máximo a un equipo conformado por Paulina Fernández, Iris Fuentes, Máximo Gedda, María de la Luz Savagnac y René Schneider, lamentablemente perdido no hace mucho tiempo. Este equipo fue encargado de producir un documental cultural, de los primeros producidos en el país, orientado por Guillermo Blanco. Intelectual, escritor, persona de la cultura chilena, que en 1985, saliendo de una librería me encontré con gran alegría y me dio su tarjeta. Decía simplemente: Guillermo Blanco, Civil.
Creo que sabía con suficientes razones que es más fácil militarizar a un civil que civilizar a un militar, con las excepciones que, representadas por Pratts y Schneider, confirman la regla.
Sabía también que los ejércitos latinoamericanos son, en palabras de un teniente coronel argentino, “perros que ladran a los de fuera y muerden a los de dentro”.
El programa que nos pidió don Guillermo se titulaba “Una vez un Hombre” y en él no se hacía biografía, sino que se hablaba de lo que había de trascendente en el sujeto. Y así, desde Pablo Neruda hasta Juan XXIII, desde Lenin a Gandhi, desde Violeta Parra hasta Pedro Lobos, desde el Padre Hurtado hasta.... vimos el mundo como lo veía el poeta a través de su poesía, el “aggionarmento” de la iglesia a partir del Concilio, la modernización de un país arcaico, la resistencia pasiva, el rescate de la cultura popular, un sacerdote comprometido con los trabajadores... hasta que un fin de año hicimos Una Vez un Niño, para el cual Víctor Jara, musicalizador del programa, compuso la música que acompañaba el poema de Miguel Hernández, uno de los mejores poetas de lengua castellana del siglo XX, El Niño Yuntero.
Trabajábamos en equipo, sin especializarnos, aunque rotábamos la dirección de cámaras por orden alfabético. Pero, además, Máximo hacía otras tareas y se prestó a una especializada: cuidaba a nuestro hijo Roberto cuando Carmen y yo queríamos salir de noche y fue bautizado como el Tío Mamo por su lengua en proceso de aprendizaje. A veces en compañía de María de la Luz. Y un día, con avisos pero aún así repentino, nos llegó el vómito verde que se estaba volcando sobre Latinoamérica y que terminó plasmándose en el Plan Cóndor.
Y Máximo desapareció, sembrando dolor, pena, congoja, en todos los que lo querían, aún aquellos que no compartían sus ideas, y dejando a sus padres y hermanos con todas las dudas que significan “detenido-desaparecido” y privándonos de todos sus aportes: poesía, dibujo, música, textos, programas audiovisuales, y sobre todo presencia y fraternidad.
Todo desaparecido es un ejemplo de desinformación, de incomunicación, una carencia total de estar y hacer juntos, de “comunis fácere” y los medios masivos, mal llamados medios de comunicación social (¡como si pudiera haber una comunicación que no lo fuera! ya que cuando alguien comienza a hablar solo, requiere con urgencia tratamiento psiquiátrico), tendieron un manto de silencio o de mentiras e ignoraron a aquellos que no se plegaron servilmente, o a los que tuvieron que soportar para sobrevivir y a los que nada se puede reprochar.
Pero Máximo dejó muchas cosas y podemos imaginar que estaría haciendo hoy, a sus 66 años, si no hubiera sido asesinado por ese grupo de carniceros asquerosos que ejecutaron las políticas que les dictaron unos pocos desde fuera, y está documentado, y otros pocos desde dentro, y los conocemos a todos.
Estaría defendiendo a los pueblos originarios, en particular a los Mapuche, tan próximos a su tierra natal, para que se les devuelvan las tierras que legítimamente les pertenecen. Y a los colonos, que recibieron tierras sin saber que no eran de ellos, a aquellos que no corrieron lindes ni compraron notarios o jueces, para que se les indemnice por la estafa que sufrieron.
Así como apoyó al estado de Israel, estaría defendiendo el estado Palestino y protestando por la masacre sistemática de niños, so pretexto de defenderse de la agresión que Israel ha provocado.
Estaría defendiendo la equipotencialidad de hombres y mujeres y la igualdad de derechos con respeto por las diferencias, de sexo, tendencia sexual, color, raza, ideología, educación, ya que para él la diversidad era parte del patrimonio de la humanidad.
Estaría luchando para que las Universidades del Estado fueran financiadas por éste, con los impuestos de todos los chilenos, en lugar de facilitar ya no la ganancia legítima, sino el lucro y la usura, con gigantescas sumas de dinero que, en muchos casos se van al exterior.
Estaría combatiendo los fundamentalismos de toda laya, para facilitar la convivencia y el desarrollo de vínculos fraternos entre todos los seres humanos. Estaría apoyando a los dirigentes estudiantiles que, a despecho de su inexperiencia, son los que están poniendo en la mesa de diálogo los temas más candentes que enfrenta Chile.
Estaría demandando que esta llamada Constitución, realmente prostitución, fuera modificada para dar cabida a los derechos que han sido conculcados.
Estaría exigiendo, tal como se hizo en su época sin un solo voto en contra, que se nacionalice el cobre, para así tener los recursos que exigen la educación, la salud y la cultura de todos los chilenos.
Si estuviera trabajando en Televisión Nacional de Chile exigiría que su presupuesto viniera del Estado, ya que, de todas formas, son los chilenos los que la financian a través de los costos de la publicidad que son cargados a los productos.
Trabajaría para tener una televisión que sirva a los chilenos, que les hable de sus realidades, que emita El Diario de Agustín en horario preferencial, que destierre las tetas pornográficas y ponga en su lugar los senos que crían nuestros hijos, que deje de pagar sueldos insultantes y convoque a realizadores comprometidos con su sociedad más que con su salario.
Estas y muchas otras acciones, posiblemente calificadas de levantiscas, serían las que Máximo estaría realizando para sustraer el país de las manos de quienes de adueñaron de él a punta de bayonetas y de desaparecidos.
Y este libro, que es una parte de él, construido con el esfuerzo de sus hermanos, Carmen, Francisco, Manuel y Juan Carlos, es una forma de decirnos a nosotros que si nos informamos e informamos a otros, si nos comunicamos y el tema de nuestra comunicaciones Máximo, Máximo dejará de ser un “desaparecido” y seguirá viviendo con nosotros.

Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

LA UDI EN PLENA DUDA EXISTENCIAL

LA UDI NO DEBERIA REVISAR SUS PRINCIPIOS, LA UDI DEBERÍA DESAPARECER
escribe Aldo Torres Baeza
El nuevo presidente de la UDI, Ernesto Silva, ha dicho que comenzarán con un proceso de revisión interna, para refundar sus principios. Sobre todo uno, ese que se refiere al golpe de Estado como “gesta libertadora”. Rodrigo García Pinochet, (nieto del dictador, que también podría llamarse Rodrigo García López, en virtud de esa misteriosa confusión de nombres que tenía su abuelo, que con un nombre mandaba (Augusto Pinochet) y con el otro robaba (Daniel López), dice que cambiar los principios de la UDI “representará el paso final para la muerte de un partido clave…” Quizás tenga razón, pues sin esa declaración, que hacía entrar en éxtasis a sus miembros, ¿donde encontrarán refugio ideológico tipos como Hermogenes Pérez de Arce, Iván Moreira, Jovino Novoa y otros representantes de la derecha más cavernaria de Chile?
En realidad, hace rato que la UDI se ve perdida, naufragando en el oscuro recuerdo de “su general”. El 2010, por ejemplo, decidieron apostar por la figura del empresario exitoso, que es la última estrategia de las derechas del mundo. Pero Piñera se escapó con las suyas: trató de “civiles pasivos” de la dictadura a miembros de la UDI, condenó a Matthei por votar por el SI, pero sobre todo hay una cosa no le perdonaron, ni le perdonan: cerró los hoteles que tenían de cárceles los criminales de la dictadura.
Al final, la UDI, aunque no lo manifieste, terminó rechazando su gobierno, etiquetándolo como el “quinto gobierno de la Concertación” que, a estas alturas, no sabemos si es un alago o una ofensa para la derecha.
Para las últimas elecciones fueron capaces de transar sus principios y dar el apoyo a Golborne, ex mano derecha de Paulmann en Cencosud, responsable de las clausulas abusivas y alzas unilaterales en la mantención de las tarjetas JUMBO. Al fin y al cabo, Golborne terminó comprobando lo que se sospechaba: ser un tipo con mucha sonrisa, pero poca moral, oculto propietario de cuentas millonarias en paraísos fiscales, mientras sus hijas usufructuaban de fondos públicos.
Finalmente la candidatura la asumió Evelyn Matthei, por la estrategia del descarte, al igual como asumió su padre, Fernando Matthei, en la Junta Militar tras la renuncia del general Gustavo Leigh, para así transformarse en uno de los cuatro jinetes del apocalipsis.
Y así, la UDI demostró que no conoce uno de los principios básicos de la democracia. Cuando intentaron elegirse entre ellos, terminaron haciendo el soberano ridículo, levantando tres candidaturas en un par de semanas. ¿Será que solo están acostumbrados a mandar?
Hoy, y por mucho que cambien sus principios, vale preguntarse ¿qué cosa es la UDI?: ¿Un montón de señores empecinados en defender los intereses de la cota mil?, ¿eso es la UDI? La UDI, el “Partido ¿Popular?” (O populista, mas bien). La UDI, que ve votos en el rostro de los pobres, con Jaime Guzmán, ideólogo de la segregación, como máximo referente. La UDI, amiga de Colonia Dignidad y los empresarios. La UDI, que reduce el papel de la mujer a la reproducción y el cuidado del hogar. La UDI clerical. La UDI del gremialismo, que no es más que la despolitización y división del sujeto social. La UDI, capaz de aplicar la ley antiterrorista a Joe Pino de 31 minutos, por subversivo y peligroso.
¿Qué podría ofrecer a Chile un nuevo proyecto político de la UDI?, ¿echar mano al conservadurismo clásico de la derecha, y conservar todo como está, y así mantener las AFP y sus pensiones miserables, que roban el trabajo de los chilenos y las chilenas? ¿Mantener el negocio de la educación y la salud?
Pero no mover nada es dejar de hacer política, entendiendo a la política como el medio para consensuar las grandes ideas para convivir (vivir con) en sociedad. Entonces debiesen dejar de ser un partido político para transformarse en un partido apolítico. ¿Qué será de la UDI?, ¿qué le queda a la UDI? Ya no tienen un enemigo para meter miedo, o dirán que creer en la educación como un derecho es un acto de comunismo-leninismo-chavismo-castrista. Y también lo es el creer lo que cree (o siente) el pueblo Mapuche: que la tierra no es un recurso económico, que los ríos y los arboles no son propiedad del que ponga más plata arriba de la mesa.
Por décadas fueron parte de ese eufemismo con olor a nada que llamaban “democracia de los acuerdos”, que no eran más que los acuerdos entre la UDI y la DC, Escalona mediante. Pero hoy la DC los mira bajo el hombro (no los necesitan). Tampoco pueden levantar su discurso por negación del otro; no funciona el miedo como estrategia. Hoy están cada vez más marginados del escenario político, y nace Evopolis, por ejemplo, que rápidamente capta la atención de sus militantes más jóvenes, que entienden que el actual discurso pinochetista/religioso es imposible de extender más allá de sus trincheras.
Y en fin, ¿qué estrategias, aparte de sacar eso de “gesta libertadora” de sus principios, tendrá la UDI para plantearse como posibilidad de acceder al gobierno?: ¿Seguir con esos panfletos ridículos que distribuyeron hace un tiempo?, ¿sacar de la palestra a los ministros de Pinochet?, ¿repletar sus medios informáticos con propaganda anti cambios?, ¿transitar hacia la ultra derecha?, ¿al centro con Evopolis?, ¿buscar interpelaciones al estilo de la que hicieron contra Peñailillo?
Estrategias como la de Felipe Ward (UDI), que repartió entre su bancada un documento llamado “Gramsci en Chile”, para combatir un posible gobierno socialista de corte totalitario en Chile. Ridículo, pero cierto.
Tras sus lecturas, sólo espero que tengan precaución y no confundan el concepto de “hegemonía” con el de “dominación”. Ojo, que no es lo mismo. La hegemonía, como decía Gramsci, es el poder adicional que usa el grupo dominante para hacer coincidir sus intereses con el interés general. Y la dominación, por otro lado, es lo que Parson denomina como “deflación del poder”, una estrategia que sólo se puede garantizar por medio de la coerción.
La única experiencia de gobierno que tiene la UDI fue a la fuerza, por medio del poder y el terror, violando los derechos humanos, sin parlamento, sin medios de comunicación. En fin, sin política. La dictadura es su expediente. Es decir: sólo conocen la dominación. Y bajo este panorama, solo podrían aspirar a una repentina amnesia colectiva y así crear su propia hegemonía cultural de tipo conservadora religiosa.
Por muchos que cambien el nombre, revisen sus principios o se maquillen, seguirán siendo los mismos. Como dice el dicho: aunque la mona se vista de seda, mona queda. Con todo el respeto a las monas y lo monos, que tanto le gustan a mi hija.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
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sábado, 9 de agosto de 2014

Chile: operadores de justicia




Ex conscriptos de Chile, este es un video donde se cuestiona en forma inapelable la justicia en nuestro país, al principio esté en inglés, no se preocupen es sólo la presentación, posteriormente se podrán dar cuenta la calidad de justicia con la que contamos y que tenemos.

No lo decimos nosotros lo dicen las autoridades Internacionales, las cuáles ya conocen de nuestras demandas y esperamos en el corto plazo, tener alguna respuesta de parte de ellos.

Es por ello que debemos movilizarnos y demostrar fuerza, la fecha es el 21 de septiembre, salgamos todos a luchar por nuestros derechos, es nuestro deber y obligación.




viernes, 8 de agosto de 2014

¿ METIDA DE PATA O SEDICIÓN ?


Xux... primero Ricardo Lagos... y ahora el joven Cuevas...
Meter la nariz en asuntos ajenos no le juega malas pasadas sólo a los EEUU
metida de pata
Presidente de la juventud UDI bebe de su propio ajenjo
“Nosotros podemos y debemos intervenir en el exterior… usted señor extranjero no lo haga acá en Chile, porque eso es sedición y lo encarcelaremos”. Esa pareciera ser la máxima que gusta aplicar la derecha chilena en asuntos diplomáticos y políticos.
escribe Arturo Alejandro Muñoz
La soberbia es la madre superiora en el convento de las equivocaciones… así como el clasismo resulta ser el prior en el monasterio de los prepotentes. Además, ambos elementos vienen a constituir el prolegómeno (conjunto de acciones o de acontecimientos que suceden justo antes de que ocurra algo) del fracaso en asuntos políticos. Si Felipe Cuevas, bisoño (nuevo, inexperto) presidente de las juventudes UDI, no lo sabía, ya lo ha aprendido; de ello no hay duda.
Inmiscuirse en asuntos que son propios de la política interna de otras naciones, e ir personalmente a territorio ajeno para meterse en las patas de los caballos, sólo puede tener un nombre: estupidez, aunque con varios apellidos: clasismo, prepotencia, fanatismo, yanaconismo (servidumbre), estulticia (necedad o tontería), etc.
¿Cuántas veces, señor Felipe Cuevas, los dirigentes de las tiendas partidistas de la derecha vociferaron indignados porque tal o cual mandatario extranjero, o tal o cual prensa foránea (de otro lugar), o sacerdote, o cantante, o actor de cine, en fin, criticó ácidamente al gobierno de la dictadura militar? ¿No lo sabía? ¿Tan joven es usted… o tan desinformado?
Agregue a ello la zalagarda que armaron los dirigentes de la UDI (y de RN) cuando las autoridades inglesas detuvieron a Pinochet en Londres respondiendo a una solicitud judicial expedida por el magistrado español Baltasar Garzón. Hubo incluso afiebrados fundamentalistas que proponían llevar a cabo un plan de rescate del dictador desde la London Clinic, al estilo “operación Entebbe” realizada por el ejército de Israel hace ya un montón de años (1976). “Ningún país, institución ni persona extranjera puede ni debe meterse en los asuntos internos de Chile”, era la frase más escuchada y reiterada en esos meses.
Lo mismo argumentaron algunos dirigentes del sector opuesto, como el entonces canciller José Miguel Insulza y el mismísimo presidente de la república, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, lo que en esencia –sobre esa materia- representaba el pensamiento de los partidos a los cuales pertenecían. 

Pero, al parecer, nuestros políticos son muy querendones de hacer piel aquella frase popular que señala: “predicar moral con la bragueta (jareta o marrueco) abierta”, aunque por estos rumbos campesinos, donde vivo, el refrán se explicita con palabras más pícaras. Y digo lo anterior porque mantengo fresco recuerdo de episodios llevados adelante por 'autoridades' de tiendas partidistas del duopolio, en relación a Venezuela. ¿Habrá que refrescarles la memoria?
Comisiones de parlamentarios chilenos (no oficiales ni invitadas) que se armaron en un dos por tres a objeto de viajar a Caracas para “observar y cautelar” el proceso electoral presidencial que se llevaba a cabo en ese país”; participación de un ex presidente de la república de Chile (Ricardo Lagos Escobar) en un seminario organizado por un sector del empresariado venezolano, pero orquestado por la oposición interna y externa al gobierno de Venezuela, actividad que fue considerada una injerencia en cuestiones internas de ese país, y además con podridos aires sediciosos.
Imposible olvidar la metida de pies de ese mismo personaje, Lagos Escobar, durante su mandato presidencial, cuando con inusitado apresuramiento ‘reconoció oficialmente’ al aspirante a dictador Pedro Carmona, alias “Carmona el breve”, en su fallido intento de golpe de estado contra el gobierno constitucional y democrático de Hugo Chávez.
La vergüenza sufrida por Chile todavía se mantiene en varios círculos diplomáticos internacionales.
Los gobiernos chilenos (los del duopolio Alianza-Concertación) han perdido todo recato cuando se refieren al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, tanto en la época del comandante Hugo Chávez como ahora, en la presidencia de Nicolás Maduro.
Incluso –y me refiero explícitamente a la dirigencia concertacionista en este caso- abrieron puertas, extendieron alfombra roja y movieron su prensa escrita y televisiva, para dar amplia cobertura a la visita (¿oficial?) de quien era líder de la oposición venezolana al gobierno bolivariano, el señor Henrique Capriles, un político financiado y apoyado desde el extranjero (en este caso, tales arrestos económicos y sediciosos provenían de la Casa Blanca, en Washington D.C.) para desestibar la administración y gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
¿A qué vino específicamente Henrique Capriles a Chile? A buscar apoyo… ¿qué tipo de apoyo? El necesario para derribar por la fuerza del dinero, las asonadas (tumulto, motín o disturbio) y el caos, al gobierno llanero. ¿Y eso –señores del PDC, del PPD, de la UDI y de RN– no es sedición, no es acaso inmiscuirse de lleno en un asunto que no les compete?
Seguramente, algunos dirigentes de la sociedad duopólica responderán, con aires de académicos, que sí les compete la salud de Latinoamérica; pero, ello sería otra mentira que habríamos de agregar al océano de falacias (engaño, mentira) y traiciones que esa asociación ha cometido desde su nacimiento.
Los hechos fríos y duros señalan con cáustica (crítico, irónico, agudo, malintencionado) certeza que los gobiernos chilenos, desde la dictadura militar hasta este segundo mandato de Michelle Bachelet, en las cuestiones referidas a América latina, responden preferentemente a las ‘sugerencias’ emanadas desde los EEUU de Norteamérica, optando de manera ostensible por aislarse, separarse, de las naciones hermanas que componen organizaciones supranacionales propias.
Por lo tanto, jamás ha interesado a nuestros gobiernos aliancistas-concertacionistas el devenir de los países del subcontinente, salvo en aquellas ocasiones que el imperio del norte ‘aconseja’ actuar de tal o cual manera frente a ellos.
Entonces, joven Felipe Cuevas, ¿usted viajó a Venezuela como un simple turista, o fue en calidad de presidente de la juventud de la UDI, tienda partidista que nunca ha escondido su apoyo a la oposición derechista de esa república para derrocar al gobierno de Hugo Chávez, ayer, y de Nicolás Maduro, hoy?
Por ello, señor Cuevas, si conocidos dirigentes principales de la derecha (Novoa, Chadwick, Coloma, Melero) impetraban (solicitar o rogar) a voz en cuello “respeto por la soberanía chilena y sus instituciones” cuando los extranjeros criticaban al gobierno dictatorial (los que no intervenían en el país, sino sólo expresaban juicios y opiniones), hoy, ante la torpe actuación suya entrevistándose con una reconocida sediciosa caraqueña, y luego opinando públicamente sobre materias internas de ese país, seguramente los dirigentes mencionados le tendrán preparado más de un raspacachos.
¿No? ¿Nada de nada, ni siquiera un llamado de atención? Entonces, joven Cuevas, queda claro que su tienda partidista continúa estando conformada por un grupo de sediciosos, golpistas y, peor aún, yanaconas de los intereses económicos y territoriales de un país ubicado al norte de nuestro continente.
Por tanto, señor Cuevas, su detención no obedecería a que haya incurrido usted en falta respecto de asuntos menores, sino más bien lo habría hecho, gravemente, en cuestiones de enorme relevancia para la soberanía de una nación hermana.



Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
Escuela de Telecomunicaciones
Ingeniero en Administración de Empresas
Asesor Tributario Previsional
Presidente Nacional
Presidente Agrupación Santiago
Agrupación Nacional de Ex Soldados Conscriptos
del Servicio Militar Obligatorio (SMO) período 1973-1990
Email: agrupacion.exconscriptos.chile@gmail.com

PROLIFERACION DE PARLAMENTARIOS

¿Necesitamos más diputados y senadores... al precio que están?
¡Y para lo que sirven!
payaso
LAS PREGUNTAS DEL MILLÓN
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Un diputado estadounidense (actualmente hay 435) representa (en promedio) 735.000 ciudadanos.
Un senador chileno (actualmente hay 40) representa (en promedio) 425.000 ciudadanos
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Juan Fernando Mellado Galaz
Ex Conscripto 1973
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